Robert apenas si se acuerda y solo acata a decir que fue "desde niños". Para Juan Sebastián todo está más claro: "creo que a los 10 años, cuando jugábamos por el Valle. Yo era un año más grande, pero jugábamos juntos". La pareja no recuerda su primer título, pero sí festeja el último y uno de los más importantes, el oro de los Juegos Panamericanos de Guadalajara.
La carrera la comenzaron hace algo menos de 20 años, pero hace 15 se volvieron dupla. Durante años de juveniles hicieron llave, mientras su categoría los dejara. "Jugamos muchos torneos, en unos éramos compañeros, en otros rivales. Pero la amistad con Robert trata de muchos años", dice Juan Sebastián, que al llegar a la mayoría de edad tomó el camino profesional, mientras que Farah agarró el universitario. Se ausentaron por algo más de cuatro años.
Cuando Robert se cansó de ganar todo con la Universidad de Southern California, donde llegó a ser el número uno de Estados Unidos, regresó a Colombia, al equipo Colsánitas, ese en el que estaba su amigo de infancia, Sebastián. "Hace un año y medio que estamos juntos, volvimos a jugar dobles y creo que las cosas están saliendo bien", explica Farah, ganador de dos medallas de oro en Guadalajara (una en sencillos y otra en dobles).
Con el oro colgado en el cuello, en el Complejo Telcel de tenis, en la medianoche del sábado, Farah y Cabal llegaron al séptimo título de la temporada, pero sin dudas este tiene un sentido especial. "Es representando al país, a la bandera, a Colombia. Claro que es especial, tenemos a toda la gente, a una delegación, a un equipo, a compañeros de muchos deportes. No es algo individual, es algo de país", explicó Cabal, quien escribe las últimas páginas de un año histórico, que incluye jugar la final de Roland Garros en parejas, junto al argentino Eduardo Schwank.
Farah, por dos
Hace una semana, Robert pensaba en torneos ATP, el ranquin individual o en la Copa Davis. "En todo menos en ser dos veces medallista de oro de Panamericanos. Me tomó por sorpresa, pero estoy muy feliz", dice el campeón de sencillos, tras derrotar al brasileño Rogerio Dutra Silva.
Nacido en Montreal, de padres con ascendencia libanesa (su segundo apellido es Maskoud), Farah se hizo tenista en Cali desde los cuatro años, con su padre Patrick, y al lado de su hermana Rommy. Desde los 11 llegó al equipo Colsánitas, siendo profesional desde muy pequeño, hasta que tuvo el receso de cuatro años para sus estudios universitarios. Y entonces fue número uno del ranquin universitario en E.U., pero solo hasta mediados de 2010 volvió al tenis rentado, en el que ya suma dos títulos y estuvo entre los primeros 200.
"Cada victoria tiene su lado especial: ser uno del ranquin fue algo de equipo; los títulos ATP fue algo individual, pero las medallas son para mi país, que es lo que más quiero", indica el chico de rasgos orientales, pero de corazón más que tricolor. "No se imaginan el patriotismo que sale con esta camiseta".
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