De repente, una fotografía gigante abraza Medellín por los cuatro costados. La invitación es a plantarse sobre este plano de la ciudad, tomado de Google Maps y simplemente, encontrarse.
Está en la zona de comidas del San Fernando Plaza en donde la Facultad de Artes Integradas de la Universidad de San Buenaventura instaló el mapa de Medellín de 12 por 8 metros, el cual permanecerá allí un mes.
El investigador y docente Carlos Pinto explica que este "juguete urbano" como lo denominaron, pretende sorprender a los transeúntes que pueden marcar con colores los puntos significativos de la ciudad y ubicar su lugar de trabajo o su vivienda.
Carlos explica que en Medellín sucede un asunto singular, pues la gente se orienta con base en la geografía, por ejemplo, los cerros de la ciudad, pero "no tienen referentes cartográficos".
Entonces no se sabe bien dónde queda el sur o el norte, se extrañan de lo organizada que es la ciudad, la cantidad de "verde" que se observa, cómo se ven las quebradas, y cuando por fin entienden dónde están parados, empiezan a hacer los recorridos que marcan su día a día.
Es un disfrute que comienza con timidez, frente al espacio que temen dañar y que termina con la gente casi arrodillada para observar desde otro ángulo por dónde camina o vive. Para acompañarlo en este proceso hay cuatro guías de Plano Plenum como se llama el proyecto de la Universidad.
"La idea es que esto ayude a la gente a que se identifique y se autorreconozca con la urbe", precisa Pinto. Y aunque el paisa parece tener muchos referentes que lo atan a su cultura, todavía tiene una deuda con su cartografía.
Por eso el investigador sueña con volverla tridimensional o quizás, más detallada, para que se pueda entender esta ciudad que algunos han calificado de "narcisa", porque "siempre se mira a sí misma", desde donde usted se monte o la intente observar.
Una ciudad que se deja ver de otras maneras como la que propone esta aerofotografía.
Pico y Placa Medellín
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