En su primera rueda de prensa luego de ganar las elecciones presidenciales en primera vuelta, el uribista Óscar Iván Zuluaga se sostuvo en una de las promesas de campaña: suspender los diálogos de paz si derrota a Juan Manuel Santos el 15 de junio en las urnas. Zuluaga dijo que lo haría el 7 de agosto, cuando se posesione. Contundente.
Dos días después, como quien no tiene memoria, o espera que el país no tenga memoria, Zuluaga cambió súbitamente su posición frente al diálogo con la guerrilla de las Farc, y pasó a decir que sí lo continuaría, agregando que nunca dijo que lo suspendería.
Zuluaga desechó una de sus banderas más importantes de campaña para poder recibir el apoyo de Marta Lucía Ramírez, olvidando lo que quieren sus electores.
Ahora bien, mientras más cambia de posiciones y más dice cosas que asegura no haber dicho antes, más crece su apoyo en las encuestas y sus posibilidades de ganar. Inexplicable.
Eso no habla mal del candidato del Centro Democrático, eso habla pestes es de los electores.
Lo mismo pasó con el casi olvidado escándalo del "hacker" de los diálogos de paz. Primero Zuluaga negó que conociera a Andrés Sepúlveda, después lo aceptó a medias y posteriormente, cuando la evidencia probó que estaba mintiéndoles en la cara a sus electores, el candidato aseguró que todo era un montaje. Y su favorabilidad creció.
Varias cosas claras sobre el escándalo: la primera es que el español que grabó el video, Rafael Revert, es un testigo clave que estableció que Zuluaga sí conocía de toda la operación ilegal, y hasta ahora, no se le ha dado la importancia que se merece a esa declaración.
Segundo, la Fiscalía, tras realizar el respectivo análisis técnico por parte de expertos del CTI, concluyó que este video "es original y no presenta alteración alguna", agregando que la grabación "tiene continuidad de audio y video y no hay indicios de que el mismo haya sido sometido a un proceso de edición". Es decir, no existe montaje.
De nuevo, entre más se demostraba que Zuluaga estaba entregando verdades a medias con este tema, más subía en las encuestas y en sus votos.
¿Qué es lo que explica que una parte importante de los electores quiera un candidato que lo agarran en mentiras probadas y contradicciones? No es claro.
Lo que es evidente es que el Centro Democrático ha mostrado en su campaña lo que sería su gobierno:
1) Ataques desmedidos a los medios y periodistas que los confronten, como cuando Semana publicó el video del "hacker". 2) Poner en duda los resultados o datos que no les convengan, como cuando amenazaron con no aceptar las elecciones si perdían, por falta de garantías de la Registraduría. 3) Restarles legitimidad y credibilidad a los organismos de control que no están de su lado en el espectro político, como decir que la Fiscalía no los puede investigar, solo la Procuraduría. Y 4) hacer todo lo que sea necesario para quedarse con el poder, como cambiar la bandera política de su campaña que es la posición frente a la paz, para lograr el apoyo de una parte del conservadurismo. Espeluznante.
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