El ministro del Interior, Fabio Valencia Cossio, presentará ante el Foro Permanente Indígena de las Naciones Unidas, en Nueva York, los avances en protección a los 102 pueblos indígenas del país.
Para Valencia Cossio, lo importante es destacar el proceso de concertación que se ha venido adelantando con estas comunidades.
Con este fin se han creado mecanismos como la Mesa Nacional de Derechos Humanos para Pueblos Indígenas, la Mesa permanente de Concertación Indígena y la Mesa Regional Amazónica.
La Mesa Permanente de Concertación se instaló el 22 de mayo de 2009 y la integran las cuatro principales organizaciones indígenas del país, entre ellas la Onic (Organización Nacional Indígena de Colombia).
Con ellas se esta preparando un gran encuentro nacional al que asistirán representantes de cada uno de los 102 pueblos indígenas.
34 comunidades en riesgo
Otro punto a los que se hará seguimiento, será la protección de los derechos fundamentales. Más si se tiene en cuenta que el año pasado estuvo en Colombia James Anaya, relator especial de la ONU para los Pueblos Indígenas.
Valencia Cossio presentará los avances en el cumplimiento del Auto 004, de la Corte Constitucional (26 de enero de 200), mediante el cual se ordenó la protección de 34 pueblos víctimas de desplazamiento forzado o en riesgo de padecerlo. Esta situación afecta a unas 4.100 comunidades indígenas que viven en 309 municipios de 27 departamentos.
La implementación de este plan de salvaguarda ha sido lenta porque se tenía que "hacer un barrido" de las comunidades en riesgo, explicó el Ministro del Interior en su último informe ante la Corte Constitucional, presentado el 25 de marzo.
Ya comenzaron procesos de consulta previa con los pueblos coconuco, yanacona y nasa en los departamentos de Cauca, Huila Valle, Putumayo y Caquetá. Se ha avanzado con los awá y los cofam (Putumayo-Nariño) y totoró (Cauca).
Palabra dulce, aire de vida
La Onic lanzó en Europa la campaña Palabra dulce, aire de vida, para llamar la atención sobre la crítica situación de 32 pueblos que tienen menos de 500 integrantes y, por lo tanto, están a punto de desaparecer. La mayoría están en la Orinoquía y la Amazonía.
Lo más grave es que hay 18 con una población inferior a 200 personas, y 10 están conformados por menos de 100 individuos.
Para ellos la presión de los grupos armados y de organismos del Estado se suma a la acción de multinacionales que quieren emprender proyectos de explotación minera y petrolera en sus territorios.
Para la Onic el problema radica en que de las 34 comunidades cuya protección ordenó la Corte, solo los nukak makú pertenecen al grupo de 32 con menos de 500 integrantes.
De ahí que entre los datos de la Corte y los de la Onic serían 64 pueblos los que están en riesgo de extinción. A ellos se sumarían otros pueblos que desde la expedición del Auto pidieron protección.
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