Las más graves lesiones que debe soportar José Emiro Dorado, se encuentran en su rostro. Tras ser atacado por cinco perros pitbull y terminar con heridas en el 80 por ciento de su cuerpo, espera la valoración de cirujanos plásticos en una clínica de Popayán.
Los hechos ocurrieron en el sector de San Bernardino, un alejado sector rural de Popayán, en donde se encuentran ubicadas varias casas fincas conectadas a la red domiciliaria del acueducto de la capital caucana.
Como lo ha hecho durante los últimos 12 años, José Emiro partió en la ruta asignada y aunque era la primera vez que debía cubrir una zona tan alejada, manejó su moto hasta el destino marcado en su bitácora. El hombre es uno de los trabajadores de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Popayán, y se encarga de repartir recibos del agua en toda la ciudad.
De acuerdo con el relato que entregó José Emiro cuando fue atendido por los médicos de la clínica La Estancia, lo que recuerda antes del violento episodio, es que llegó hasta una de las casas fincas y luego de pitar para entregar el recibo a alguna persona, de un momento a otro salió el numeroso grupo de perros y se abalanzaron contra él, haciendo que perdiera el equilibrio.
“El señala que fueron cinco perros de raza pitbull y que lo atacaron de manera inesperada hasta que perdió el conocimiento“, señala Diego Zambrano, subgerente científico de la clínica.
Una de las personas que habitan en la finca, salió y pudo controlar a los caninos para luego dar aviso a las autoridades y proceder al traslado de la víctima para obtener ayuda médica.
Sin embargo, hasta el momento no se conoce del historial de vacunas de los perros y por esa razón el caso de José Emiro Dorado, fue catalogado como un accidente rábico grave.
Por el ataque, el hombre casi pierde una de sus orejas. También resultó con lesiones en su rostro, antebrazo, gluteos y piernas. Además de la atención médica especializada para lograr disminuir el mayor número de cicatrices, los familiares de la víctima aseguran que deberán buscar atención psicológica.
“Mi hermano está aterrado, en lo poco que puede hablar, dice que no se explica como de un momento a otro los perros lo atacaron, dice que no puede olvidar la imagen de los dientes de esos animales en su rostro“, asegura Marilú Dorado.
Autoridades de Popayán aseguran que mientras establecen el estado de vacunación de los animales, estudian la posibilidad de emitir sanciones para los dueños de los perros, pues en el momento del ataque, no contaban con las respectivas medidas de seguridad para su tenencia.
“Mi hermano quedó con heridas muy complicadas, yo hago parte del personal de salud y no me puedo imaginar, si eso le pasó a mi hermano como sería si el ataque lo hubiese recibido un niño o un anciano”, puntualizó Marilú Dorado.