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La angustia cafetera aún no se acaba

De corazón, los dueños de La Julia acompañaron el paro... La gripa y la mitaca los hicieron quedar en la finca.

  • La angustia cafetera aún no se acaba |
    La angustia cafetera aún no se acaba |
09 de marzo de 2013
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"A tirar piedra no, pero así hubiera sido a hacer bulto, porque una golondrina no hace llover.... Porque estamos jodidos con Jota Mayor (Juan Manuel Santos) y eso da mucha tristeza. ¡Qué perdamos esto, el trabajo de toda una vida, es muy duro. Y tener que empezar de cero, bien viejos y enfermos, debe ser más duro…"

De ese modo se expresaba Olga Restrepo, la esposa de Jesús María Posada, el jueves pasado en su finca La Julia, en la vereda El Tapado, de Jardín, antes de que se levantara el paro cafetero. Una gripa con amenaza de bronquitis les impidió participar de la protesta que muchos de sus paisanos tuvieron por varios días en Bolombolo.

"Es como para traer aquí a todos los que dicen que el paro es injusto, a que salgan de cinco de la mañana a seis de la tarde, a ver si aguantan el sol, el agua, la dureza del trabajo del campo y verán lo que es amor de madre con carcajada de mico, porque una cosa es arriar y otra, ver arriar", dice la mujer, a quien la angustia de incumplir una obligación bancaria que se vencía el viernes la tenía "alta del suelo".

El caso es que los esposos Posada Restrepo no se quedan cruzados de brazos a esperar qué subsidios o ayudas llegan, pues Jesús María, que desde hace 13 años logró hacerse a la parcela propia, está obsesionado con la calidad.

"Me metí a eso de los concursos y la primera vez, de 1.200 participantes quedé en el puesto 700, luego en el 300 y después 120, más tarde fui 58 y ahí me voy acercando", explica el labriego, quien hace gala de una de sus principales fortalezas: "Yo primero busco la culpa dentro de mí y después salgo a buscarla afuera".

Para este hombre siempre es importante saber en qué puesto de la clasificación quedó. "Cuando mando un lote para un concurso sé que le hice y si puedo mejorarlo, también sé en qué y cada vez estoy bregando a superarme, porque voy por un premio grande, así sea una vez en la vida".

Tampoco es que esta familia le esté dejando todo al azar, pues desde hace varios años está vinculada al programa triple A, de Nespresso, que es el proyecto de café sostenible de alta calidad más importante de Antioquia por su esquema comercial y de asistencia técnica, y en el que los productores vinculados le venden directamente el grano a la multinacional logrando sobreprecios de hasta 60.000 pesos por carga.

"A Nespresso le gusta más que el café sea secado al sol y no en silo y yo siempre me sobro y arreglo el café más que todos, y llegó a conseguir hasta 75.000 y 80.000 pesos en el sobreprecio de la carga", dice Jesús María.

Como él, según el Comité Departamental de Cafeteros, en Antioquia otros 1.888 productores hacen parte de esa estrategia de café especial sostenible que el año pasado permitió el procesamiento de 3,5 millones de kilos del grano, que cumplió con los más exigentes estándares de calidad del país, como son los de Nespresso.

El reconocimiento del café de Jesús María va siendo notable y él, que siempre ha sido asociado de la Federación y vendido su producción a través de la Cooperativa de Caficultores de Andes, empezó desde hace cuatro o cinco meses a ser contactado directamente por compradores de Inglaterra y Australia.

"Me da miedo hacer negocios directamente, porque ellos hablan en otro idioma que no entiendo y me dejan grave y hablan en monedas que no es la colombiana y también me dejan grave, y me engañarían fácil y, además, algunas veces no pagan en efectivo como lo hace la Cooperativa, entonces con esa gente uno no sabe que de pronto lo roben", explica.

Mecanismos poco efectivos
Si bien los apoyos y ayudas a los que accede por tener Cédula Cafetera, como la beca para uno de sus hijos o el Apoyo al Ingreso del Caficultor (AIC), Jesús María no los desprecia, pero su temor a perder el predio de 6,9 hectáreas en el que trabaja y logra el sustento de la familia es cada vez más grande.

Desde hace más de un mes el Banco Agrario viene anunciando que los 228.000 productores cafeteros que tienen deudas por 965.000 millones de pesos podrán reprogramar sus obligaciones, empezando por los 142.000 pequeños productores, cuyas deudas ascienden a 640.000 millones.

"Mi lote, de 6,09 hectáreas, excede en 0,9 hectáreas la medida que se aplica a los pequeños productores. Entonces aunque averigüé por la reprogramación de deudas, a mi no me cobija el beneficio que ofrece el banco", critica el caficultor.

La Olga, como la llama Jesús María, agrega que "nos metimos en una deuda porque el café estaba a millón de pesos, y esos nos estripó. Dimos 120 millones por parte del lote, porque lo fiaron, pero por más moral que se le ponga al trabajo se le cae el carriel a cualquiera y vamos a perder todo si no hay soluciones".

Otra herramienta diseñada e implementada por la Federación de cafeteros, pero probada sin éxito por los dueños de La Julia ha sido el Contrato de Protección de Precio.

"Cuando el café estuvo a millón de pesos, guardé 35 cargas con la esperanza de que subiera más y me toco venderlo a 700 mil pesos. Perdí catorce millones que tenía, dizque para rebajarle a la deuda. Eso me pasó haciendo contratos", dice desconfiado Jesús María.

Él asegura que negociar a futuro es un engaño. "Uno como que está negociando con personas más inteligentes y le fijan el precio tope, pero el problema no reciben el café cuando uno quiera sino cuando ellos digan. Así no soy capaz", dice, reflejando la angustia que viven los cafeteros de todo el país.

En la zona del Suroeste de Antioquia, el trabajo que ofrecen en La Julia es muy apreciado, pues en épocas de cosecha pagan el jornal a 30.000 pesos, a diferencia de la mayoría donde se ajustan al salario mínimo fijado por el Gobierno de 19.650 pesos y si es por kilos recogidos, también el pago es superior.

Aun con incertidumbre, la desesperanza no les llega a los Posada Restrepo, que este año proyectan renovar parte de la finca con 14.000 árboles en su mayoría caturra.

"Me la juego con caturro porque su calidad es muy buena". En sus cuentas, el precio ideal de la carga de café para Jesús María es de 800.000 pesos para arriba, pues a 700.000 pesos apenas se está recuperando la inversión y con menos, se pierde plata.

Al conocer que se levantó el paro y que habrá un subsidio de 145.000 pesos por carga de café durante este año, Jesús María, a regañadientes, reconoce que la ayuda mitigará en parte los bajos precios.

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