El país futbolero no sale del asombro negativo por la brutal agresión que el defensa del Pasto, Germán Mera, le hizo al delantero del Envigado, Juan Fernando Quintero, durante el partido de vuelta de la promoción, que le permitió al equipo antioqueño permanecer en la categoría A del fútbol profesional colombiano.
La violenta patada de Mera al juvenil Quintero tiene un agravante. Jugadores y directivos del Envigado aseguran que desde el partido en Pasto, el defensa amenazó al juvenil del equipo naranja afirmando que lo iba a partir. La amenaza se convirtió en fractura de tibia, que tendrá a Quintero seis meses fuera de las canchas.
El fútbol colombiano necesita una legislación que sancione severamente estas agresiones malintencionadas. Cuando se compruebe predeterminación y alevosía, el castigo debe ser ejemplar. Hay que proteger a los jugadores habilidosos y frenar a los malintencionados.
Una voz de aliento a Juan Fernando y los deseos de una buena recuperación.
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