<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
HISTÓRICO
La educación pública en los últimos tiempos
  • Francisco Galán | Francisco Galán
    Francisco Galán | Francisco Galán
Francisco Galán | Publicado el 13 de abril de 2011

El proyecto de reforma a la educación superior defendido por la Ministra de esta cartera, María Fernanda Campo, es un desatino del Gobierno. No obstante, hay que reconocer que respetaron y aceptaron la movilización de los estudiantes como mecanismo legítimo de expresión. Se reconoce que los estudiantes no son guerrilleros, sino ciudadanos, situación que no pasaba hace rato en la dirección del Estado.

La jornada de protesta pacífica promovida por los estudiantes es un renacer de la libertad de expresión, de pensamiento y de justa movilización. En las universidades se habían acostumbrado al silencio, a las convocatorias promovidas por el Estado, al discurso victimizado y se perdieron las marchas por la cultura, la educación y el trabajo. Se dejó la tarea de oposición a las "malas políticas" de Gobierno en manos de las expresiones armadas y el discurso político como quehacer de los medios de comunicación. Se había perdido el derecho ciudadano a la formulación de propuestas y a la realización de la protesta, y así se fue perdiendo la palabra , el movimiento, y nos estábamos sumiendo en la mudez y la quietud, mientras las cosas pasaban.

Afortunadamente son los jóvenes quienes están llamando a despertar la sociedad. Y este nuevo despertar realmente tiene que ser nuevo. Ayer nosotros despertamos la gente a plomo, pero no logramos los objetivos, y nos equivocamos. En la guerra, nos imaginamos un país distinto, con cambios estructurales en los sistemas de gobierno, educación y economía, pero aquella se hizo tan larga que los sueños se ideologizaron y la confrontación terminó degradándose, al tiempo que la democracia se había venido constriñendo, la riqueza concentrando y la academia deshumanizando.

Hoy, los estudiantes, ustedes, no pueden repetir el mismo camino. Les va a tocar aprender, solo aprender y no copiar, de las revoluciones actuales del mundo árabe, entendiendo que tenemos edades políticas diferentes, pero el mismo sentimiento humano de cambio, de paz y de construcción de democracia.

Estoy de acuerdo cuando los estudiantes afirman que la enseñanza para el mercado laboral no educa, sino que adiestra; que es concebida como mercancía, como un negocio.

Sacar lucro de la educación pública solo asegura que el conocimiento sea reservado para los hijos de la gente adinerada, mientras al resto de la juventud se le indigesta con enormes cargas de información que difícilmente pueden aprovecharse con los recursos y la orientación que se asignan a la investigación.

Este Gobierno ha estado al lado del ciudadano, por lo que le pido a la Ministra Campo que promueva y desarrolle una política en la que la educación esté al servicio del trabajo, pero sobre todo del conocimiento, del desarrollo y la innovación; que eduque en la democracia y en el ejercicio de la gobernabilidad.

El accionar del buen gobierno debe promover universidades e institutos de pénsum más al servicio del conocimiento que al de la pobre demanda laboral, como cualquier "universidad de garaje", donde los cupos y la cobertura son sometidos a las reglas del mercado.

Por el contrario, es imperativo que se conserve y se fortalezca el estatus de derecho fundamental; de lo contrario, tendremos un sistema educativo huérfano de Estado y vacío de pueblo.

La canalización de los recursos del empresariado para la educación y la ciencia puede hacerse a través de la tributación directa al Ministerio, y no como inversión, pues es bien sabido que se condonan inmensas sumas de dinero de los impuestos a empresas que apoyan o tienen fundaciones, que en general solo intervienen en la realidad social como beneficencias y, en ocasiones, remplazando las funciones del Estado.