En las fotos están los escritores. Abajo, en letra negra, un algo de sus letras, y su firma. "Me debo el trago amargo de contarte de qué modo estoy involucrado en aquella cadena fatal de augurios. La muerte de Alec, Darío Jaramillo A ".
Es el principio, o el final, de la calle Carabobo, ahí frente a la rotonda del Jardín Botánico. Es una de las posibilidades de empezar a recorrer la Fiesta del Libro, que empezó ayer.
La tarde estuvo acompañada por gente. No fue la lluvia, esta vez, aunque tronó. "Vine, primero, porque uno encuentra más libros hoy. Este es un espacio muy chévere. Hay muchos programas para jóvenes y niños. Eso es muy importante, que les enseñen cosas, que los inviten a pensar. Así se hace la cultura", dice Catherine Tarriba, estudiante de bibliotecología.
Caras felices en el primer día, como la de los pequeños de menos de un metro que iban detrás de la profesora y, se encontraron, de pronto, con ese personaje de pelo extraño, con una tortuga en la mano y una pregunta: "¿Van a jugar mucho ahorita?". "Síii", gritaban ellos. "¿Y me van a invitar?" "Síii", volvían a gritar. Luego se fueron a una de las carpas, donde hacen actividades para su edad. Son 1.900, en total, para niños y jóvenes, durante los diez días de Fiesta.
"Los pequeños disfrutan mucho, porque se ríen. Son especiales para ellos", expresa Mateo Cala, uno de los jóvenes que hacen recorridos.
Algunos se lanzaron a sus primeros libros. Otros miraron, como Deisy Arenas, Susana y Camila Parra, que estaban con uniforme. "No nos trajeron del colegio, nosotros vinimos por cuenta de nosotros, porque nos llama mucho la lectura —cuenta Deisy—- Hay muchos libros, pero no trajimos plata —siguió Susana—. Si por mí fuera, me los leía todos —terminó Camila—".
El día fue para emocionados. Los libreros (seguramente algunos, no todos) sintieron que el público fue más, en relación con otros años. "Bien, aunque es el primer día, ha habido afluencia. Mucha gente. El espacio está muy agradable", explica Isabel González, de la librería Argos. Les queda probar qué tal les funciona la división de la oferta comercial por categorías.
La noche fue para la música con el Concierto para una ciudad en fiesta, un proyecto que quiso unir la música y la literatura, y que fue la manera que encontraron, oficialmente, de iniciar los próximos días de letras. Setenta músicos en escena y tres organizadores. Andrés Posada, Juan Fernando Giraldo y León Giraldo.
Fue una noche para los poemas, como el de Helí Ramírez: "no sé…/ Me parece/ que los buses/ afuera me esperan/ para aplastar mi cuerpo/ y dejarlo como una papa frita/ de esas que venden en las esquinas./ no sé… Miedo de las gentes/me parece que las gentes afuera me esperan/ con la boca abierta/ con tremendos dientes para devorar mi vida".
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