Poco menos de la mitad de la actual formación de la Orquesta Aragón demuestra que en Cuba la música es una cuestión de tradición.
Con 73 años de historia, la Aragón no es una agrupación que simplemente mantiene vigentes los sonidos que han madurado en la isla, es también la continuación de un legado.
Ahí está Rafael Lay hijo para comprobarlo, heredero de la batuta que llevara su padre hasta 1982. “Somos cinco hijos de los anteriores músicos...”, comenta el director de la orquesta que se presenta hoy en el Teatro Metropolitano. “Cinco hijos y un nieto”, precisa.
Para Rafael Lay, seguir los pasos que su padre dio tantos años atrás es una exploración cotidiana. “Es como descubrir. Cada día descubrimos cosas ahí, y aprendemos algo”.
Recuerda Lay hijo que Rafael Lay Apesteguía le enseñó a escuchar sonidos diferentes a los de su orquesta. “En este mundo existen otras cosas y tienes que aprenderlas”, le dijo su padre, quien tomara las riendas de la banda de Orestes Aragón en el año 1949.
Bajo su dirección durante los años 50, la orquesta Aragón alcanzó gran reconocimiento impulsados por la charanga, esa unión de sonidos clásicos y cubanos que hoy se siguen oyendo con fuerza. “La charanga tenía una posición muy ventajosa ahí, en ese momento. Estaba bien en la moda y el gusto musical”, dice Lay.
En esa época entró a la banda CelsoValdés y desde entonces no ha soltado el violín. Lleva 57 años con la agrupación, otros más 49 y 35, toda una vida dedicada a la Aragón.
RafaelLay ocupa el cuarto lugar entre los que más años llevan interpretando los instrumentos de sus padres. Sin embargo, todo indica que lejos está el día en que los años acallen su música.
“Cada día que pasa creo que se torna más interesante -comenta-. El público más joven como que siente la necesidad de conocer sus raíces, y más si quieren una orquesta que ha navegado por tantas décadas, por tanta historia musical”.
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