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La "petrolización" de la caña

28 de septiembre de 2008
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El aparentemente lejano paro de corteros de caña de azúcar en el Valle del Cauca tiene varias implicaciones para la economía nacional, máxime cuando de la caña ya no sólo se saca azúcar, sino también el etanol o alcohol carburante, materia prima fundamental en Colombia para oxigenar la gasolina y hacerla cada vez más limpia. No podemos olvidar que la Ley 693 de 2001 impuso que el combustible de las ciudades colombianas de más de medio millón de habitantes debía tener etanol.

Y efectivamente esa ley se empezó a poner en práctica hacia finales de 2005, y desde entonces las cuentas de los ingenios, otrora dedicados cien por ciento a producir azúcar, diversificaron con el etanol y sus perspectivas futuras cambiaron radicalmente. Bien se podría decir que el negocio se petrolizó justo en el momento en que el consumo de azúcares era estigmatizado por las campañas dietéticas y el culto a la nutrición light.

El negocio de la caña volvió a tomar los bríos de las décadas del 60 y 70, pero los usos laborales de los ingenios quedaron anclados en el pasado. El grueso de los corteros de caña no cuentan con contratos laborales estables que les brinden calidad de vida digna del siglo XXI.

Los casi 15 días de paro a causa de la protesta de unos dos mil, de los 14.000 corteros de caña, tiene que ver justamente con la forma de contratación que se aplica a los trabajadores. El uso y abuso, por parte de los productores, de las llamadas Cooperativas de Trabajo Asociado son el Florero de Llorente del cese de actividades y de la radicalización de las partes en conflicto.

Es urgente que las empresas que intervienen en el negocio les proporcionen a los corteros estabilidad laboral y mejora en los ingresos, para que definitivamente el avance del negocio de la caña se vea en todos los eslabones de la cadena productiva.

Bien se decía hace algunos años que la violencia colombiana no entraba a zonas de cultura cafetera o cañera porque había un vínculo cultural, social y económico entrañable que repelía a los subversivos. Y hay que tener en cuenta, hoy más que nunca, que el gran polígono cañicultor del Valle y el norte del Cauca, (Candelaria, Puerto Tejada, Villarrica, Santander de Quilichao), está muy cerca de las zonas rojas guerrilleras que se pedían para despeje: Pradera y Florida.

La industria azucarera siempre ha estado a la vanguardia de la agroindustria en Colombia, y este paro de corteros, seguramente le ayudará a innovar en la manera de contratación de la mano de obra. Estamos seguros que el Valle y su cultura del azúcar -ahora etanol- sabrá salir adelante en un gran negocio en donde todos se beneficien.

Obviamente, hay que tener los ojos bien abiertos, pues en casi todas estas protestas laborales siempre está la mano invisible del terrorismo guerrillero que hace su negocio generando más guerra y desolación.

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