Grave es el estado de la libertad de prensa en Latinoamérica. En un número importante de naciones, los periodistas son presionados por actores políticos, gremios económicos, la delincuencia común, las fuerzas del narcotráfico y el Estado.
Fueron estos factores los que llevaron a los medios de comunicación mexicanos a unirse para enfrentar su peligrosa labor, a través de un acuerdo para la cobertura informativa.
El periodista mexicano, Federico Reyes Heroles, indicó que el acuerdo, "busca proteger a los periodistas, a las víctimas, a los menores e incluso a los propios detenidos que no deben ser presentados como culpables hasta que haya sentencia o confesión". Pero sobre todo, insiste Reyes, busca proteger a la sociedad y su derecho a informarse debidamente.
Pero México es solo la punta del iceberg. Esta semana, distintos grupos sindicales afines al Gobierno bloquearon la distribución de los diarios argentinos Clarín, Oléy La Nación , situación que motivó que Clarín decidiera salir con su portada en blanco el lunes pasado, un hecho sin precedentes que evidenció su inconformidad.
Las directivas de estos medios exigieron una investigación sobre los hechos que, según la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF), "violan dos resoluciones judiciales a favor de la libre circulación de los periódicos".
Desde que inició el gobierno de la presidenta Cristina Fernández, la labor de los medios se ha visto entorpecida en varias oportunidades. El hecho de informar en ese país se ve hoy como una cuestión de intereses antes que una función de servicio para el ciudadano.
EL COLOMBIANO indagó la problemática de algunos países en los que las denuncias de obstrucción a la labor periodística son cada vez mayores y más alarmantes.
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