Múltiples son los caminos que conducen a la barbarie y por ellos transita la sociedad salvadoreña, que sufre las consecuencias de un conflicto político que desangró la nación por varias décadas.
Si bien el problema se resolvió en una mesa de negociaciones, dejó numerosos cabos sueltos que hoy vuelven a martirizar al Pulgarcito de América, como lo llamaba su escritora Gabriela Mistral.
Uno de ellos, las bandas de delincuentes o maras que acuden a cualquier acción de terror para someter a sus víctimas.
El último episodio se registró en plenas calles de San Salvador, cuando un grupo de delincuentes prendió fuego a un automotor lleno de personas, para presionar el pago de una de las múltiples extorsiones a que es sometido el servicio público de transporte. 14 de los pasajeros murieron incinerados.
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