Lo que podría ser una gran autopista, que comunique a Urabá con la Costa Atlántica, de acuerdo con los sueños del Gobierno, sigue siendo una trocha cargada de historias de desastres y promesas incumplidas.
Por ello, mientras se hace realidad la promesa de recuperar la Transversal del Caribe en Antioquia, la principal empresa de transporte intermunicipal del norte de Urabá, todos los días tiene que sacar del servicio entre ocho y diez vehículos para hacerles mantenimiento porque llegan igual que las vías que recorren: acabados.
A la queja recurrente de los pasajeros por la incomodidad y demora de viaje, se anticipa el reclamo de los conductores que no se resignan al deterioro de sus automotores, sin que se atienda la solución de fondo.
"Por el arrume de huecos, a muchos carros les causa rotura del chasís, a otros de la caja de velocidades, de los muelles o de la transmisión", cuenta Samuel Medina Vargas, coordinador en Necoclí de la Cooperativa Integral de Transporte de Urabá (Cointur).
Para dar una idea del tráfico que soporta la ruta Necoclí-Mulatos-San Juan de Urabá-Arboletes, comenta que de su sitio de despacho salen a diario unos 50 vehículos de servicio público, entre camperos Waz, camionetas cuatro puertas, aerovan y busetas, cuyo pasaje oscila entre 8.000 y 10.000 pesos hasta el último destino.
"Lo de estos días fue un pequeño alivio por el verano. La vía no tiene un afirmado que garantice transitar sin problemas en el invierno que llega", augura Medina con el malestar del recuerdo de que en esas emergencias "los atranques son de dos y tres días porque no hay maquinaria".
Pasan el río sobre "palmitos"
A unos 30 metros del terminal, bajo una ramada que apenas le roba brillo, pero no impide la furia del sol de medio día, Fausto León Santana repara el 'hose' de su campero que se partió en un hueco de la ruta Necoclí-Las Changas-Arboletes.
En realidad el hombre hace un remiendo con una platina de hierro porque -dice- "no me da para poner uno nuevo".
El metal se pone rojo con la soldadura y suma más grados al calor, mientras Fausto pregunta quién responde por los continuos daños. "Lo que más se daña son los rodamientos, la transmisión y la caja. Las hojas se parten y las llantas no duran por patinar en el pantano o cuando nos tenemos que meter al río, que también afecta la viscosidad del aceite", afirma.
-¿Y por qué en el río?
Entonces Samuel Medina replica que el panorama es peor por la ruta Necoclí-Pueblo Nuevo-San José de Mulatos-San Pedro de Urabá, por su pésimo estado. "Eso es intransitable, no pueden pasar ni los camperos Waz: se atrancan", dice.
Y critica que ha pasado inadvertido para las autoridades nacionales un problema mayor, que es la destrucción del puente sobre el río Mulatos, pero en el corregimiento San José de Mulatos, del municipio de San Pedro, por el invierno del año pasado y aún no lo recuperan.
"Como si fuera un chivo que se monta encima de un palo, los vehículos tienen que pasar sobre dos 'palmitos'. Entonces, los pasajeros se tienen que bajar y los conductores arriesgamos la vida", sostiene otro motorista que acaba de llegar del camino.
Pero Fausto, quien suma 13 años en las rutas del norte de Urabá, tiene muy claro el drama. "Eso se presenta desde diciembre de 2010 y nada. Con esos palmitos se solucionó el problema con mucho riesgo, pero las autoridades se despreocuparon", advierte, aunque confiado en que, a manera de puente, se instalaron varios maderos para poder cruzar, pero de "palma fina".
Recalca que el puente de la historia es diferente al que también dañó el río entre Arboletes y Necoclí, que fue rehabilitado y reabierto a finales del año pasado por el Invías.
Éste, aclara, es el puente de la vía Necoclí-Pueblo Nuevo-corregimiento San José de Mulatos-San Pedro de Urabá, aunque también está sobre el mismo río.
Lo único que se adelantó y muy reciente, admite, fue que se "calzó un carril con tierra" para recuperar el paso de vehículos, pero considera que apenas es un paño de agua tibia en verano porque cuando llegue el invierno más fuerte, con las crecientes del río, se perderá ese trabajo y duda que los 'palmitos' alcancen a ser solución.
Los compañeros de Fausto se refugian del sol bajo la sombra que les regalan las hojas anchas de una hilera de almendros, donde parquean sus camperos. El tramo de la Transversal del Caribe en Antioquia lo ven como un castigo. Los 18 kilómetros de pavimento entre Arboletes y San Juan de Urabá están acabados, llenos de huecos, y con riesgo de accidentes.
Entre San Juan y Mulatos, hay 34 kilómetros pavimentados, en muy buen estado, pero entonces siguen otros 22 kilómetros en terreno destapado hasta Necoclí. Y entre este municipio y Turbo faltan otros 5,5 kilómetros por pavimentar.
Pero a Fausto y sus colegas se les acaban los adjetivos para la ruta Necoclí-Pueblo Nuevo-San José de Mulatos- San Pedro, una trocha de casi 80 kilómetros que les demanda tres horas y media en verano. El hombre ya se ve cortando palma amarga (que no de coco) para cruzar el río en el invierno.
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