A las 00:31 de mañana lunes hora colombiana, 3 de la tarde hora marciana, el planeta rojo tendrá un nuevo habitante: el explorador Curiosity.
Si todo sale bien, tras pasar siete minutos de verdadero terror en los que la nave pasará de 5.900 metros por segundo a 0, el sofisticado vehículo estará posado sobre un punto del cráter Gale en el monte Sharp en el que comenzará una exploración inicial durante un año marciano, 638 días terrestres, en busca de posibles condiciones favorables para la existencia de vida.
“No tiene la capacidad para detectar vida, sí material orgánico que es el que la compone, pero que puede formarse por otros procesos”, explicó a EL COLOMBIANO la experta mexicana en Física espacial Antígona Segura.
Durante el descenso, la nave que lleva el vehículo, enviará señales al orbitador Odyssey, que habita la región desde 2001 y que fue reposicionado para la operación, el que se encargará de retransmitirlas a la Tierra, a donde llegarán 13,8 minutos después.
La misión, con un costo de 2.500 millones de dólares, comenzó con el lanzamiento el 26 de noviembre pasado mediante un cohete Atlas V.
Durante ese lapso y hasta la llegada a Marte, habrá recorrido 567 millones de kilómetros, pese a que el planeta se encuentra hoy a 248 millones de kilóemtros, una diferencia explciada por la trayectoria que siguen las naves para ganar impulso gravitacional de cuerpos como el Sol.
Curiosity es el explorador del Sistema Solar con más elementos tecnológicos, 10 equipos que le permitirán cumplir el obejtivo central de su misión: determinar la habitabilidad y posible preservación de la actividad biológica en ese planeta.
“La diferencia radica en el equipo sofisticado: laboratorios de Biología, Física, Geología y Químic”, opinó Alberto Quijano, director del Observatorio Astronómico de la Universidad de Nariño, quien fue invitado al lanzamiento de la misión, llamada Mars Science Laboratory.
En el planeta rojo se encuentra otro vehículo explorador, Opportunity,
A las 00:31 de mañana lunes hora colombiana, 3 de la tarde hora marciana, el planeta rojo tendrá un nuevo habitante: el explorador Curiosity.
Si todo sale bien, tras siete minutos de verdadero terror en los que la nave pasará de 5.900 metros por segundo a 0, el sofisticado vehículo estará posado sobre un punto del cráter Gale en el monte Sharp en el que comenzará una exploración durante un año marciano, 638 días terrestres, en busca de posibles condiciones favorables para la vida.
De 16 naves que han tratado de tocar la superficie roja, solo 6 tuvieron éxito.
“No tiene la capacidad para detectar vida, sí material orgánico que es el que la compone, pero que puede formarse por otros procesos”, explicó a EL COLOMBIANO la experta mexicana en Física espacial, Antígona Segura.
En el descenso, la nave enviará señales al orbitador Odyssey, que está allí desde 2001 y que fue reposicionado para la operación, el que se encargará de retransmitirlas a la Tierra, a donde llegarán 13,8 minutos después.
La misión, con un costo de 2.500 millones de dólares, comenzó con el lanzamiento el 26 de noviembre pasado mediante un cohete Atlas V.
Durante ese lapso y hasta la llegada a Marte, habrá recorrido 567 millones de kilómetros, pese a que el planeta se encuentra hoy a 248 millones de kilómetros, una diferencia explicada por la trayectoria que siguen las naves para ganar impulso gravitacional de cuerpos como el Sol.
Curiosity es el explorador del Sistema Solar con más elementos tecnológicos, 10 equipos y 899 kilos de peso que le permitirán cumplir su objetivo: determinar la habitabilidad y posibilidad de preservación de la vida en ese planeta.
“La diferencia radica en el equipo sofisticado: laboratorios de Biología, Física, Geología y Química”, opinó Alberto Quijano, director del Observatorio de la Universidad de Nariño, quien asistió al lanzamiento de la misión, llamada Mars Science Laboratory.
En el planeta rojo se encuentra otro explorador, Opportunity, que llegó casi al tiempo que el vehículo Spirit en enero de 2004. Este dejó de funcionar en 2010 al no sobrevivir un invierno marciano.
Suspenso
A medida que la nave se aproxima a su destino, aumenta velocidad.
Hacia las 00:13 minutos del lunes, la nave nodriza que portó al explorador durante el viaje se separará y 10 minutos después el explorador con su escudo ingresará a la atmósfera marciana a una velocidad de 22.400 kilómetros por hora y a una altura de 175 kilómetros sobre la superficie soportando 1.600°C.
De ahí a tocar suelo serán 7 largos minutos en los que la nave dependerá de sí misma. Cuatro minutos después y a 1.443 kilómetros por hora se desplegará el paracaídas, estará a 11 kilómetros de altura; a los 20 segundos se desprenderá el escudo protector. A 1.600 metros de altura y 289 km/hora se separará la coraza externa.
En ese instante comenzará una operación jamás intentada: un descenso tipo helicóptero. Un cohete, bajo el cual se halla Curiosity, encenderá sus 4 motores para reducir velocidad y a 20 metros del piso el robot de tres metros saldrá atado por una cuerda. Una vez toque suelo, soltará el hilo y el cohete volará para estrellarse en un lugar cercano.
Aunque Odyssey recibirá y transmitirá datos, solo 14 minutos después del aterrizaje en Tierra se sabrá si Curiosity goza de buena salud.
¿Florecería la vida en Marte? Curiosity: ¡a trabajar!.
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