Hace un siglo apareció en la primera página de la primera edición de este diario el aviso del almacén de ferretería de Miguel Vásquez e Hijos . El anuncio fue el más grande de portada, a cuatro tipos de letra, destacado por un marco abarrocado.
Así EL COLOMBIANO en su relación con los anunciantes se convirtió en lienzo cotidiano de un naciente negocio de la publicidad nacional.
Junto a los avisos de texto comenzaron a aparecer los anuncios que incluían grabados de fina línea, luego se agregaron trazos caricaturescos y otros dibujos más realistas. Todos tomaban fuerza apelando a diversas tonalidades de grises y más tarde a la paleta de colores.
En la década de los sesenta toma fuerza la fotografía y agrega contexto y realismo al producto. Los avisos pasaron a ser reales puestas en escena. Desde los ochenta, la tecnología permitió intervenir digitalmente las imágenes. Eso quitó toda frontera a la creatividad.
Con un breve recorrido gráfico, ahora cabe rememorar cómo en las páginas de este diario también se ha 'escrito' con avisos una evolución que no cesa en la publicidad colombiana n
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