Ese cambio de ritmo endemoniado, la puntería afinada y el vistoso trabajo colectivo llevaron anoche al Independiente Medellín a jugar el mejor partido en la era Bolillo Gómez.
Aprovechando el reencuentro de sus referentes con el buen fútbol, el conjunto escarlata goleó 5-0 al Real Cartagena en el estadio Atanasio Girardot, donde las complicaciones de la venta de la boletería apenas permitieron el ingreso de 13.932.
Los chachos de la noche escarlata, en la que todo salió y sólo hubo espacio para la felicidad, fueron Felipe Pardo (anotó a los tres minutos y puso dos), William Arboleda (logró el gol más bonito de la noche en sociedad a los 41), Germán Cano (44’ y 74’) y Andrés Mosquera, quien bajó el telón a los 88.
Es cierto que al frente estaba el colero de la Liga Postobón, el club que suma nueve derrotas y el candidato número uno para el descenso, pero Medellín estaba derecho anoche y cada que aceleró le hizo daño a un rival pobre de fútbol y espíritu.
A partir del buen manejo del balón, la salida rápida con Daniel Bocanegra y la claridad de John Viáfara para asociarse con los hombres más adelantados, Medallo demolió a una débil defensa heroica y fue el verdugo de Bréiner Castillo, sí aquel portero que se cansó de ser figura con los rojos de Antioquia y emigró en el momento menos indicado.
El fútbol del DIM fue por borbotones, su agresividad fue de principio a fin y gracias a ello ajustó su quinta victoria en el rentado, llegó a 18 puntos y por su derroche de fútbol se perfila como uno de los semifinalistas.