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HISTÓRICO
“Mejor un guerrillero en la democracia que en la selva”
Por DANIEL RIVERA MARÍN | Publicado el 19 de agosto de 2013
De firmarse el fin del conflicto armado, el Meta sería un departamento clave en el postconflicto: por sus más de 130.000 desplazados. Por su zona sur, donde se ha concentrado la fuerza de las Farc. Por el abandono de tantos municipios sin carreteras, sin energía, donde lo público es un animalito que apenas crepita. Por todo.

Y por su gobernador, víctima, casi nueve años de secuestro infame. Y Alan Jara, enjuto, redunda en el perdón, en las necesidades de los menos favorecidos.

¿Cómo se prepara el Meta para la firma de la paz?
"En el Meta hemos tenido todas las violencias: de las Farc, de los paramilitares, del narcotráfico. Por lo tanto el tema de paz involucra a muchos sectores de la población que tienen heridas sin sanar, que tienen aún hoy en la tierra un conflicto, que no tienen la posibilidad de retorno y que por la misma guerra no han tenido desarrollo social. No hay una infraestructura que permita tener vías, una interconexión eléctrica, unos mínimos vitales para ser competitivos. Se trata es de que no haya más víctimas. En el Meta tenemos 130.000 víctimas de desplazamiento, más las víctimas de desaparición, de secuestro, de minas antipersonal. Uno de cada cinco habitantes es víctima".

¿Cuánta población atenderían ustedes en una desmovilización?
"No tenemos el dato de cuantas personas pertenecen a las Farc. Pero, además de eso, cuántas personas están en esa zona de influencia, confinadas en territorios. Porque hay prevenciones y estigmatizaciones de esas zonas, porque cuando una persona dice que viene de equis municipio lo califican de guerrillero o de paramilitar, con todos los riesgos que eso tiene. Habrá que atender no solo a los desmovilizados, sino a las personas de esas regiones y eso implica infraestructura, generación de oportunidades, proyectos productivos".

¿Y la Presidencia si se está ocupando de eso?
"No hay que esperar la paz. Que tengamos desde ya una planeación para la paz, llevamos 50 años de conflicto, y si se firma el fin de este, y no se planea bien, todo se puede dañar. La gente espera que con la firma se arreglen todos los problemas, eso no va a ser así: No van a aparecer las carreteras ni las escuelas ni las oportunidades de trabajo, y eso hay que preverlo ya".

Meta tiene el mayor número de hectáreas demandadas ante la Unidad de Restitución de tierras
"El Meta es diverso: está la altillanura, la cordillera, la vega de un río, el ariari. Hay zonas de economía campesina muy pobladas y también las hay de grandes empresas. La tierra ha ido pasando de unos perpetradores a otros, porque tuvieron dominio los guerrilleros y después los narcos y los paras. Todos han despojado y establecer quién es el propietario de un terreno, con un conflicto, sin la posibilidad de retorno, es un gran reto que tiene la política de restitución".

¿Hay retorno?
"Hay zonas donde el conflicto continúa, y allá no es posible retornar".

¿El sur del Meta?
"Sí, es una zona que no se ha consolidado. Hay que tener en cuenta con los desplazados que han pasado tantos años y las personas llevan tanto tiempo viviendo en las ciudades, que se acostumbran, que teniendo la posibilidad del retorno no la toman, más hoy cuando tienen hijos que crecieron en la ciudad. No es sencillo para ellos decir que volverán al campo. No toda la población quiere retornar y no todos los sitios están listos para el retorno".

Usted, como víctima, ¿qué piensa del Marco Jurídico para la paz? ¿Le tema a la impunidad, a que las Farc lleguen al Congreso?
"Si uno se pusiera a teorizar diría que necesitamos una plena justicia y nada de impunidad. Pero ese es el mundo ideal, el mundo real es que si no hay unas concesiones, una justicia transicional, pues no vamos a tener paz y vamos a tener más y más víctimas. El debate es centrarse en lo real, si vamos a hablar de lo justo ahí nos quedamos. El componente humanitario implica concesiones, si no se hacen allá seguimos. Mis compañeros duraron 12 y 13 años secuestrados, eso es una vergüenza, y eso se genera cuando hay posiciones radicales. Hay que encontrar el equilibrio.

Olvido no hay, uno no olvida, uno no quiere más víctimas que pasen por lo que pasó uno, y hay que tragarse unos sapos. Para mi sería impactante encontrarme con alguno de los que me secuestró en un recinto de la democracia, pero sería más impactante encontrármelo en la selva".