Cuarta: La marca debe ser (es) una promesa verdadera y suficientemente reconocida y confiable para el mercado. En la vida real, la marca tiene un valor muy alto, pues representa una promesa para el mercado, basada en confianza y experiencias. Cuando la marca llega a ser el "tranquilizador" que debe ser, lo nuevo que ofrece, generalmente es aceptado y tenido como algo novedoso por clientes y prospectos.
Quinta: la innovación no se refiere solamente a productos tangibles. En el tercer punto mencionamos este aspecto; aquí agregamos los diferentes elementos de servicio al cliente, al igual que los servicios cuando son productos. La aprobación de créditos en forma inmediata es una innovación en el sector financiero, lo cual ha sido posible en muchas partes del mundo por el uso adecuado de la tecnología, por ejemplo.
En todo caso, como indicamos antes, la innovación no será tal por más que se diga, sino una vez que haya sido aceptada como eso por el mercado, por los clientes.
Uno de los aspectos más importantes del mercadeo actual se refiere a la innovación de oferta. La mayoría de las veces se observa preocupación por innovar en productos, tanto tangibles como intangibles, y en mercados como el que se vive actualmente, con una oferta de ellos, de productos, mayor que la demanda, en casi todos los mercados, la conformación de la oferta, que no está circunscrita únicamente al producto, debe ser analizada con frecuencia para hacer de ella una verdadera propuesta de valor.
La innovación debe trabajarse, además, sobre distribución, sistemas de comunicaciones, participación o involucramiento con la organización y de ésta con la sociedad, empaques, sistemas de exhibición, etc., es decir, puede darse en muchos campos además del producto.
Los reconocidos gurús de la innovación, Rowan Gibson y Peter Skarzynski opinan que para que se verdaderamente algo novedoso en los mercados actuales, se deben superar tres pruebas, a saber:
Primera: ¿Posee la fuerza para recomponer drásticamente las expectativas y las conductas de los clientes?
Segunda: ¿Posee la fuerza para cambiar la base de la ventaja competitiva?, y
Tercera: ¿Posee la fuerza para cambiar la economía de la industria?
Debe quedar claro entonces que innovar no es modificar las cosas solamente, pues como dijimos antes, todo cambio o mejora no constituye una innovación; se requiere contacto permanente con los clientes y prospectos, sumado a la participación activa de los llamados clientes internos o empleados.
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