De muy diferentes formas, Hugo Chávez ha querido silenciar los medios de comunicación de su país. El caso más reciente se refiere al canal opositor de televisión Globovisión, cuyo presidente, Guillermo Zuloaga, fue detenido por la inteligencia militar.
Se acusa al periodista de haber "vilipendiado" al Presidente de Venezuela al afirmar, en una reunión de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que Chávez era responsable de los hechos ocurridos durante el golpe de Estado de 2002. Crítica que en nada gustó al Mandatario vecino, quien al no encontrar argumentos válidos para contradecirlo optó por la única salida que tiene los dictadores: censurar la verdad y amordazar a quienes opinan en su contra.
La presión nacional e internacional logró que un tribunal le conmutara al periodista la prisión por la libertad condicional. Celebramos esta solidaridad frente a los atropellos contra uno de los mayores valores de la sociedad, la libertad de expresión.
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