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HISTÓRICO
¿Nobelesco o novelesco?
  • Andrés Felipe Arias | Andrés Felipe Arias
    Andrés Felipe Arias | Andrés Felipe Arias
Andrés Felipe Arias | Publicado el 05 de mayo de 2010

A varios les ha dado por atacar la modernización del aparato productivo colombiano. Según ellos, esto genera desempleo. Han construido una nueva teoría del empleo bastante novedosa. ¿Nobel de Economía?

Dice Salomón Kalmanovitz: "... tenga en cuenta el lector que entre 2002 y 2008 el precio real de la maquinaria cayó 30%, una parte debido a la revaluación del peso, la otra gracias a descargas inocuas de impuestos por un valor hasta del 40% del equipo... se perjudicaba el empleo porque resultaba más barata una máquina automática que un operario";( El Espectador , abril 26, pg. 26).

Con esto Mockus construyó su política de empleo: "Bendita sea la realidad colombiana que cuenta con usted señor empresario, pero por favor invierta más en trabajo y menos en máquinas. Modernice a un ritmo un poco más lento teniendo en cuenta que puede dar trabajo." (CityTV, abril 27).

Y Rodrigo Botero procuró darle soporte moral a la propuesta: "Se le ha dado un montón de gabelas al capital para abaratarlo? Se ha abaratado el capital para que los empresarios modernicen sus empresas... En la medida en que se abarata mucho el capital y se encarece la mano de obra, las empresas se van mecanizando y la mano de obra se va reduciendo".( El Tiempo , mayo 3, pg. 1-4).

He ahí la nueva teoría del empleo: abaratar el capital, modernizar el aparato productivo y la innovación tecnológica generan desempleo. Interesante. Señores confeccionistas: por favor destruyan sus máquinas y entreguen hilo y aguja a cada empleado. Aunque cada prenda resulte más costosa y perdamos la competitividad para llegar a los mercados internacionales o domésticos, que es donde nos compran esas prendas, estaremos generando empleo.

Alguien preguntará: ¿Qué pasa cuando se reduzcan las ventas, se quiebren las empresas y se establezcan en países de mayor productividad laboral? No importa dirán los defensores de la nueva teoría. Atrasarnos tecnológicamente, reducir la productividad laboral y perder competitividad ante el resto del mundo genera empleo en el país de los girasoles. ¿Nobelesco o novelesco?

Pero vivimos en Colombia y no en una economía imaginaria. Si aterrizamos la imaginación, la lógica y los datos derrumban esta nueva teoría del empleo.

Primero la lógica. Entre más barato sea el capital, mayor será la inversión en capital, maquinaria e innovación tecnológica. Así las cosas, menor será el tiempo dedicado a cada proceso productivo y, por ende, mayor será la productividad laboral de nuestra economía. Seremos más competitivos. De este modo, mayor será la demanda por trabajo en Colombia para conquistar mercados domésticos y externos con nuestros productos. Resultado: mayores niveles de ocupación y mayor remuneración real al trabajador.

Ahora los datos. Durante los últimos 8 años la inversión en Colombia, como porcentaje del PIB, pasó de 16% a 26%. Por su parte, el número de ocupados o de individuos con afiliación activa al sistema de pensiones y cajas de compensación aumentó entre 2 y 2.5 millones de personas. Adicionalmente, el salario real del sector industrial (que es intensivo en capital) aumentó 32%.

Por lo tanto, los menores costos del capital imputables a las exenciones tributarias han aumentado la inversión y no han aumentado el desempleo. Al revés, ¡han generado un mayor nivel de ocupación, formalización y mayores salarios reales!

El Nobel de Economía parece descartado para la nueva teoría del empleo. Pero no es descartable el Nobel de Literatura. Esperemos que sólo haya sido el realismo mágico lo que los puso a imaginar que cercenar la modernización empresarial, frenar la productividad laboral y minar nuestra competitividad frente al resto del mundo constituyen la clave mágica del empleo.