¿Pensó Don Miguel de Cervantes que algún día se escribirían novelas por teléfono? Cuando él publicó " Don Quijote " no existían las locomotoras a vapor, ni los trenes eléctricos, ni el telégrafo, ni los automóviles. La imprenta se había inventado hacía poco. Pero después de él, la novela se convirtió para los hombres en un espejo de la vida, como las tragedias griegas, las trovas de los juglares, los dramas isabelinos, como los romances. Su invento fue maravilloso. Parece que los hombres no podemos vivir sin ficciones. Ellas nos permiten comprender el sentido de la vida, recuperarla, darle la unidad que no tiene. Ellas nos permiten vivir otras vidas y nos liberan en forma pasajera del yugo de la muerte.
Han pasado varios siglos y, lejos de morir, el arte de Cervantes se sigue inventando de muchos modos, algunos inverosímiles. Como en Japón. Hoy los libros que allí más se venden son las novelas celulares escritas por jóvenes desconocidos que son llamados novelistas celulares. Son historias de mujeres escritas casi siempre por mujeres jóvenes. Lo leí en un reportaje de Dana Goodyear, en la revista Etiqueta Negra. Sus temas: la vida, el amor, las pérdidas, el sufrimiento, el erotismo. Se publican día tras día, por "pantallazos" de 10 mil palabras, en millones de teléfonos celulares. Son como telenovelas sin imágenes. Sólo caracteres en haragana, la lengua más corriente: frases cortas, palabras simples y muchos enter en los textos, cambiando de línea en la mitad de las oraciones para abrir espacios que permitan a los lectores descansar sus ojos.
La novela celular o keitai shosetsu es el primer género literario que nace en los tiempos del teléfono móvil. Maho-iLand, el más grande sitio web de novelas celulares, tiene en sus computadores más de un millón de títulos, la mayoría escritos por amateurs, bajo seudónimos, y todos disponibles sin costo alguno. La compañía recibe tres mil millones y medio de visitas al mes en su sitio web y ofrece plantillas para blogs y páginas con software para ayudar a escribir novelas. Una novelista que Dana Goodyear conoció tiene 27 años, es madre de dos niños, vive en Kioto, en el campo, y le contó que crea sus historias mientras pone etiquetas a los productos de belleza en la fábrica, y luego las escribe en su celular mientras va hacia su otro trabajo, en un spa de Osaka.
Las novelas celulares han revolucionado la forma de escribir. Hasta los años ochenta, cuando se introdujeron los procesadores de textos, la mayoría de los japoneses escribía a mano. Las máquinas de escribir eran muy complicadas y las usaban sólo los escritores. Incluso ahora, las computadoras personales no son muy difundidas: una por familia es lo usual. Para los jóvenes japoneses, y especialmente para las muchachas, los celulares llenaron el vacío. Son sofisticados, baratos y con conexión a Internet. A diferencia de la escritura a mano, que requiere el dominio de miles de complejos caracteres kanji, escribir en el celular es fácil para cualquier aprendiz de novelista. En el año 2007, las novelas celulares ocuparon cuatro de los cinco primeros lugares en la lista de best sellers. " Cielo de amor " fue el primero. " El hilo rojo " fue el segundo. Ambas novelas vendieron más de dos millones y medio de copias. La industria editorial japonesa, que estuvo a punto de hundirse durante los últimos años, encontró su tabla de salvación en esta clase de libros. "Todos luchan por subir a ese bote salvavidas", le dijo un editor a la periodista. Algunos han comenzado a contratar escritores profesionales que escriben sus novelas en sus sitios web, antes de publicarlas impresas. En el 2007, el 98 por ciento de las novelas que se publicaron eran celulares. Una vez impresos, los libros se anuncian como no tradicionales, con líneas horizontales que se leen de izquierda a derecha, tal como en el teléfono. "La industria notó que había un nuevo lector", dice un editor. ¿Qué pasará cuando estas jóvenes crezcan? ¿Comenzarán a leer literatura vertical?
Goma, fundada hace veinte años, es ahora la editora líder de novelas celulares. Hace un año, a través de su red, comenzó a publicar literatura japonesa clásica: obras de Ryunosuke Akutagawa, Osamu Dazai y otros escritores. El sitio en Internet anunciaba así las novelas de los grandes maestros ya muertos: "¡Obras maestras en tu bolsillo! ¡Lee horizontalmente!". Goma también comenzó a imprimir los libros clásicos al estilo celular. La colección de cuentos de Akutagawa " La Tela de Araña " tiene texto gris azulado en caracteres horizontales. En la portada aparece la imagen de una heroína de estos tiempos de novelas por celular: una bella colegiala en uniforme, perdida en sus pensamientos.
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