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HISTÓRICO
Dificultades para el rescate
Hernán González Rodríguez, Columnista online | Publicado el 29 de septiembre de 2008

El plan de salvamento de la economía estadounidense por 700.000 millones de dólares enfrentó grandes obstáculos, reales unos, políticos otros. A continuación esbozamos algunos de ellos.

Primero. Se teme que los bancos reciban dólares a cambio de sus hipotecas tóxicas y que a continuación inviertan esos dólares en Treasuries en lugar de destinarlos a nuevos créditos. Un Treasurie renta hoy cerca del 3.9 por ciento por año y está respaldado por el Gobierno de los Estados Unidos, casi nada es tan seguro. Es decir, se teme que los bancos cesen de prestar y que ocasionen una pavorosa estanflación -estancamiento de la economía con inflación- como sucedió hace unos 10 años en Japón y sólo ahora se están recuperando.

Segundo. Los ciudadanos corrientes y los políticos, tanto republicanos como demócratas, manifestaron su desagrado al verse forzados a salvar bandidos que asumen un riesgo y cosechan los beneficios, si aciertan; pero si fracasan, les corresponde salvarlos a los contribuyentes.

Ejemplos. Los cinco gerentes de Wall Street que cobraron bonificaciones por 3.000 millones de dólares en los últimos tres años, vendiendo hipotecas tóxicas. O las firmas calificadoras de riesgo que recomendaron comprar las hipotecas aludidas calificándolas como si fueran AAA, o sea, muy seguras. Por eso exigen en la ley de salvamento controlar los salarios de estos asaltadores y ejercer un control más estricto sobre el sector financiero. Es decir, capitalismo financiero con responsabilidades y sanciones, lo cual se considera una omisión grave, imperdonable, de todos los gobiernos recientes de los Estados Unidos.

Tercero. No es cierto que los contribuyentes estadounidenses vayan a cargar con el costo del salvamento. Porque tras las hipotecas tóxicas se encuentran valiosos bienes raíces, los cuales venderá el gobierno con alguna utilidad al comienzo y con excelente rentabilidad al final de las ventas. En consecuencia, el salvamento puede llegar a ser un gran negocio para todos.

Cuarto. No se puede negar que el salvamento puede plantar las semillas de la próxima crisis. En economía no hay medidas perfectas, todas tienen aspectos positivos y negativos, la clave del éxito estriba en identificar los positivos de acuerdo con las circunstancias, o sea, las necesidades del momento.

La semilla aludida radica en que el salvamento adoptado por casi todos estimulará la esperanza de que el Gobierno acudirá de nuevo en el futuro a salvar el sector financiero para evitar que el sector real de la economía se contamine, lo cual resultaría ser catastrófico para todo el mundo.

Quinto. El capitalismo y la economía de mercado salen heridos de muerte de esta crisis, sostienen algunos. Falso, cuanto sale mal herido es el “fundamentalismo de mercado” sin responsabilidades y sin sanciones para quienes abusan. Es que tanto el capitalismo financiero como la democracia, son lo menos malo de todos los sistemas económicos y de gobierno existentes.