Peñarol y el estadio Centenario de Montevideo quedaron por siempre en la memoria de Diego León Osorio , el exlateral de Nacional que vivió en 1995 una de las jornadas más emotivas de su carrera.
"Corría el minuto 85 cuando me proyecté por la franja izquierda y armé dos paredes con los compañeros. Herman Carepa Gaviria (q.e.p.d.) me sacó el balón a la mitad y con la pierna derecha se lo ubiqué al lado contrario del arquero Óscar Ferro ". Así describe Osorio, 17 años después, el tanto de la tranquilidad para el triunfo 3-1 de los verdolagas en esa edición de la Copa Libertadores, en la que fueron subcampeones tras perder la final con Gremio de Brasil.
Osorio, padre de Juliana (16 años) y Daniel (8), y esposo de Olga Correa , a quienes considera los ejes de su vida, recuerda que esa Copa fue muy bonita, porque representó su resurgir tras superar una lesión que lo marginó del Mundial de E.U.-94.
El hombre que en ocho años de actividad marcó 42 goles e hizo parte de un colectivo de lujo, en el que se destacaban Víctor Aristizábal, Mauricio Sernay Alexis García , confiesa que en ese viaje le comentaba a Alexis: "mirá el ambiente que hay en esta ciudad (Montevideo), ¿vos crees que nosotros, enseñados a los gritos, a la bulla y al agite de Medellín nos vamos a dejar intimidar aquí? La gente es tímida y callada".
En la charla técnica socializaron esa apreciación con los otros integrantes del equipo, que luego dominó el encuentro y salió triunfador del escenario donde mañana Nacional volverá a enfrentar al Peñarol.
Ahora, mientras proyecta su carrera como entrenador, Osorio reconoce que Nacional tiene una gran oportunidad de volver a ganar el certamen continental, como lo hizo en 1989.
Eso sí, sincronizando bien las individualidades que posee para darle solidez al colectivo n
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