Cuál no sería la sorpresa en lo que uno consideraría apacibles islas Galápagos. Pero hasta en el confín de los mares ¡hay abusadores!
Un estudio del alcatraz de Nazca resultó ser quizás la primera evidencia en el mundo animal de que individuos que son abusados cuando son jóvenes, al crecer se convierten en... abusadores.
El trabajo, de investigadores de Wake Forest University, aparece este mes en la revista de ornitología The Auk.
"Estamos sorprendidos por el intenso interés que muchos adultos muestran en jóvenes no parientes, involucrando un trato en verdad rudo", dijo Dave Anderson, profesor de Biología y cabeza del estudio con Martina Müller.
En estos alcatraces, el abuso traumático de jóvenes en desarrollo aumenta de manera significativa las oportunidades de que aquellos individuos maltratados exhiban la misma conducta cuando adultos, dijo Müller, hoy en la Universidad de Groeningen en Holanda.
Estas aves viven en colonias en las Galápagos. Entre ellos, la victimización a polluelos por los adultos es extendida. Construyen nidos solitarios en el piso y con frecuencia dejan sus hijos sin atención mientras buscan alimento en el mar. Así, hay muchas oportunidades para que los adultos practiquen el bullying en nidos vecinos.
Los adultos abusivos patrullan la colonia en cría, en busca de polluelos sin sus padres. Con frecuencia los muerden y molestan con sus picos e incluso hacen intentos sexuales, algunas veces dejando a los pequeños ensangrentados y estresados. Las hembras adultas son en general más agresivas que los machos.
Los jóvenes anidan años más tarde en la colonia donde nacieron, lo que los convierte en modelos ideales para estudiar el efecto del abuso en el comportamiento toda la vida.
Los científicos recogieron datos durante tres temporadas de crianza en las cuales documentaron cuáles aves sufrieron abuso y años más tarde evaluaron su conducta como adultos en la misma colonia. Rastrearon las aves y las identificaron con bandas en sus patas.
"Esta no es una situación artificial con animales en cautiverio. Es un animal en su medio natural experimentando acosadores naturales en su juventud. Y el resultado es que su comportamiento posterior es influenciado por el estrés social que experimentaron", concluyó Anderson.
"A la vez que determinamos cuán similar es la fisiología de esta respuesta con la situación humana, podemos encontrar oportunidades para investigar la respuesta al estrés que no son posibles con humanos".
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