En el Centro de Integración Barrial de Campo Valdés hay agite: la Secretaría de Desarrollo Social le pidió a la corporación que lo administra que restituya el inmueble para hacerle ajustes al contrato y esto tiene con los pelos de punta a los que por cerca de diez años han estado al frente de todos sus programas.
Como en todo hecho social, la moneda tiene dos caras: Una, la de la Secretaría, que considera que como el inmueble funciona bajo la figura de comodato, es necesario normalizar esa relación y hacerle ajustes al contrato, en aras de buscar un mejor funcionamiento del lugar.
La otra cara es la de la Corporación Centro de Integración y Capacitación Barrial Campo Valdés, que piensa que tras el pedido se esconde un interés político de algunos ediles de la JAL de la comuna 4, que quieren hacerse con la administración del inmueble y para ello emprendieron una campaña de desprestigio en la propia Secretaría de Desarrollo.
Y añaden que la consecuencia de esto sería que más de 1.800 personas que allí reciben diferentes beneficios sociales y comunitarios se verían afectadas, entre ellas ancianos, jóvenes, discapacitados y otros grupos.
Este centro funciona desde 1990 anexo a las instalaciones de la plaza de mercado de Campo Valdés y es propiedad de las Empresas Varias, que en ese año celebró un contrato de comodato con la Alcaldía, el cual se ha ido renovando por años.
Varias han sido las personas y organizaciones que han estado al frente de su operación y desde 2008 su cabeza es la corporación actual, que lidera Jorge Restrepo.
Bajo su tutela, en el momento, reciben beneficios unas 1.800 personas, todas de la comuna 4.
"Está un grupo de más de 200 ancianos que reciben un almuerzo diario, están dos grupos de la tercera edad, uno llamado Sol Radiante y otro Apostémosle a Vivir, que en total son unos 500 viejitos, que por acá les decimos nuestros cuchibarbies", explica Jorge, quien siente que la decisión de la Secretaría es tomada a la ligera y sin argumentos.
Admite, con su compañero el edil Gabriel Jaime Escobar, que el problema se origina en la explotación de un parqueadero que es el que actualmente genera los recursos para financiar todos los programas que allí se ofrecen, entre actividades artísticas, eventos para discapacitados, gimnasio y un comité de salud.
"Ese parqueadero genera unos 5 millones de pesos, que es muy poquito para pagar 8 trabajadores directos, pagar servicios públicos, aseo, vigilancia, por eso no lo puedo formalizar porque la carga económica sería mucho más pesada", apunta Restrepo.
Gabriel Jaime argumenta que despojarlos de este centro sería castigarles su buena gestión y su capacidad de hacer las cosas bien, "pensando sólo en la comunidad, que es la beneficiaria", advierte.
Con transparencia
La otra visión del tema la tiene el subsecretario de Desarrollo Social, Jairo Foronda, quien argumenta que en el hecho no hay intenciones políticas sino un fin: formalizar y ajustar a la legalidad el funcionamiento del centro.
"Lo que vamos a hacer es renovar ese comodato entre Empresas Varias y la Secretaría Desarrollo. Y las organizaciones sociales del territorio podrán hacer propuestas para hacerse al manejo del centro", por lo que la corporación que hoy lo tiene a cargo debe restituirlo para poder concretar un comodato en forma.
Foronda afirma que es un proceso rutinario "y no significa que se vaya a excluir a nadie" y que la corporación que existe actualmente tiene plenas garantías de que se obrará con total transparencia en el proceso.
El 30 de este mes es el plazo final para que el bien sea restituido.
Mientras se agitan estas inquietudes, don Jesús Quintero casi convulsiona ante el rumor de que se cerraría el centro, "me moriría de hambre, no ve que hace dos años me dan acá el almuercito que es lo que me mantiene parado", comenta mientras saborea un plato de sancocho por el cual no paga ni un peso.
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