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HISTÓRICO
¿PUBLICAR PARA QUÉ?
Por ALEJANDRO CORTÉS ARBELÁEZ Universidad EAFIT Ciencias Políticas, último semestre Derecho, tercer semestre | Publicado el 20 de agosto de 2014
En el año 2009, el profesor Pablo Arango publicó en El Malpensante un artículo llamado "La farsa de las publicaciones universitarias". Allí denunció que debido a los incentivos para la publicación instituidos por dos decretos que establecieron aumentos de sueldo para los profesores universitarios de acuerdo a las publicaciones que estos hicieran, el número de publicaciones universitarias se había disparado, pero no así la calidad de las mismas.

Arango se va lanza en ristre en contra de las ciencias sociales, pues señala que en esta área se han escrito, desde que se promulgaron estos decretos, una gran cantidad de textos que no tienen ningún valor académico, y que además están redactados en una jerga pretenciosa, incomprensible para el ciudadano de a pie, o incluso para los expertos. No estoy completamente de acuerdo con el autor, pues su tono es excesivamente fatalista, y pareciera negar que en este país, de hecho, sí se hace buena ciencia social. Como politólogo en formación, puedo dar el ejemplo de las excelentes investigaciones que se hacen en el Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia (IEPRI), y en el Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia (IEP).

Ahora bien, esto no significa que Arango esté del todo equivocado: como politólogo en formación también puedo afirmar que uno se encuentra con mucha mala ciencia social por ahí, con artículos confusos que, palabras más palabras menos, no dicen nada.

En todo caso, el punto central del autor es válido: hoy día parece haber un afán por publicar, pero no basado en el deseo de aportar al conocimiento, sino en el de inflar el propio curriculum vitae y aumentar el sueldo. El aumento de sueldo no es malo per se, pues en todo tipo de trabajos este es un objetivo perseguido. Lo cuestionable es que esto lleve a que se incurra en prácticas poco éticas para lograr incrementar las publicaciones: desde publicar artículos de mala calidad, hasta publicar textos que han sido escritos por otras personas, como por ejemplo los asistentes de investigación, que a veces son excluidos de publicaciones en las que hicieron aportes fundamentales.

Así, debemos debatir si se necesitan nuevos diseños institucionales que regulen el quehacer académico e investigativo, para así desterrar este tipo de prácticas de nuestra sociedad y evitar que la academia sea desprestigiada por el accionar de unos cuantos investigadores inescrupulosos.

* Taller de Opinión es un proyecto de El Colombiano, EAFIT, U. de A. y UPB, que busca abrir un espacio para la opinión joven. Consulte el blog www.ecbloguer.com/taller de opinión y envíe sus artículos a tallerdeopinión@elcolombiano.com.co Las ideas expresadas por los columnistas del Taller de Opinión son libres y de ellas son responsables sus autores. No comprometen el pensamiento editorial de El Colombiano, ni las universidades e instituciones vinculadas con el proyecto.