En Ciencia Política Medellín es novata. Ninguno de los cuatro programas que hay en la ciudad tiene más de 10 años y a los estudiantes les preguntan "¿usted quiere ser político?, ¿por qué no estudió Derecho?, ¿qué hace un politólogo?, ¿usted en qué se va a emplear?"
A la confusión ha ayudado la falta de tradición de estos pregrados, diferente a lo que ocurre en la capital donde la carrera apareció hace más de 40 años.
Lo más cercano a esa profesión que se ofrecía en Medellín eran los títulos de Doctor en Derecho y Ciencias Políticas, en los que la formación era en esencia la de un abogado.
La primera institución local que ofreció el programa de Ciencia Política fue la Universidad Nacional que empezó a dar clases en 2001. Tres años después, el pregrado arrancó en Eafit, U. de A. y la UPB, donde el director de la carrera contó que surgió de la Maestría en Estudios Políticos, ofrecida por la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas.
La explicación que dan los directores de este pregrado a la pequeña avalancha es que era una necesidad que tenía la ciudad donde, como explicó Adolfo Eslava Gómez, jefe del programa en Eafit, la confusión llevó a que el ejercicio del politólogo lo ocuparan profesionales de otras áreas de las ciencias sociales.
Para Santiago Arroyave Alzate, que se graduará de esta profesión de la Nacional en noviembre, los estudiantes de colegio tomaron la nueva oferta como una moda y los primeros se matricularon sin saber a qué, aportando a la falta de claridad.
El panorama puede estar empezando a cambiar con los 228 politólogos que se han graduado en Medellín: 188 en la Nacional, 22 en Eafit, 10 de la UPB y 8 de la U. de A. Los conocen principalmente en el sector público, en el que les han abierto las puertas para hacer prácticas y emplearlos, como en el caso de Juan Aristizábal, egresado de Eafit. Lo contrataron en una de las Secretarías de la Alcaldía de Medellín para observar las políticas de seguridad y convivencia.
Campo laboral
De los otros 22 colegas de Aristizábal que se han graduado de Eafit, unos cuatro, según el director del programa, no están ejerciendo. En la UPB ejercen 8 de los 10 egresados y en la U. de A. solo conocen de uno, de los ocho que tienen, que no está empleado.
Por la cantidad de politólogos que hay de la Nacional, 188, Gustavo Adolfo Molina Peláez, director del Departamento de Ciencia Política, explicó que es complicado hacer seguimiento de la vinculación al campo laboral. Consideró, sin embargo, que no podría decirse que Medellín tiene una buena oferta de empleo para estos, ni para otros profesionales de las ciencias sociales.
Para Javier Sánchez Segura, encargado del pregrado en la U. de A., el reto es que los graduados tengan una ubicación laboral acorde con la formación que recibieron.
En las áreas de desempeño, además del sector público, están empresas privadas, ONG, organizaciones internacionales, la docencia y la investigación. La puerta más abierta la tiene el sector público, pero en el sector privado empresas como Isa e Isagen empezaron a recibir a estudiantes para prácticas que ayudan a analizar los campos donde se desenvuelven y cómo las afectan los escenarios políticos.
Se ha ganado esa luz porque los empresarios han notado que un politólogo no es lo mismo que un abogado, un sociólogo ni un trabajador social. Que su fuerte es el análisis y siempre estará centrado en las políticas aunque no tiene que ser político, porque un favor que piden que se les haga es aclarar que la política es solo uno de los campos donde se pueden desempeñar.
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