Si en vida el mayor Félix Antonio Jaimes Villamil contó siempre con el aprecio de todos aquellos que le rodeaban, tras su muerte esas muestras de cariño se hicieron más evidentes.
El cuerpo del comandante de la Policía de Carreteras en Antioquia, asesinado el miércoles por las Farc, permaneció ayer en capilla ardiente. Sus amigos, compañeros y sus familiares pasaban uno a uno junto al féretro a darle el último adiós.
Mientras miraba las medallas que ganó Jaimes por su desempeño durante 18 años en la Policía, el subintendente Jesús Daniel Ríos, uno de sus subalternos, lo recordó como "un hombre que siempre nos exigía dar lo mejor de nosotros y era una persona pujante, honesta, transparente".
Ríos expresó que "mi mayor era un hombre de pocas palabras, pero siempre nos daba ánimo para seguir adelante y aunque era muy estricto, siempre nos brindaba la confianza y recompensaba muy bien cuando hacíamos excelente nuestra labor".
Junto a Ríos, el subintendente Alexánder Córdoba, quien también trabajo con el oficial, declaró que "lo recuerdo como una persona muy dedicada a todo. Lo primordial para él era la familia y era muy entregado a su hogar y a su trabajo".
El sepelio de Jaimes se realizará hoy a las 10:00 de la mañana en la Catedral Metropolitana y luego en el cementerio Campos de Paz será su cremación.
Recompensas y más tropa
Tras un consejo de seguridad ayer en Yarumal, las autoridades reiteraron la recompensa de 500 millones de pesos por los jefes del frente 36 de las Farc, en especial por alias "Remorado", a quien se atribuye el atentado.
"Por los segundos cabecillas se pagarán recompensas hasta de 250 millones de pesos, por los explosivistas hasta 150 millones y por los milicianos hasta 10 millones", indicó el gobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos.
El comandante de la IV Brigada, general Alberto José Mejía, anunció el refuerzo de 120 soldados para la vigilancia del sector de la troncal a la Costa Atlántica donde ocurrió el ataque guerrillero.
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