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HISTÓRICO
Soldados élite de los ejércitos modernos son extranjeros
Por DANIEL ARMIROLA | Publicado el 30 de noviembre de 2013
Desde el final de la guerra fría, las características de los conflictos en el mundo cambiaron. Cada vez los ejércitos de los países más poderosos del planeta, enfrentan los choques internacionales, con soldados extranjeros o comúnmente llamados mercenarios, altamente capacitados en combate y manejo de nuevas tecnologías en sus países de origen.

No se trata de simples soldados, es personal altamente capacitado en manejo de nuevas tecnologías, técnicas de combate, todo un profesional en el campo de batalla. Colombia aporta mucha de esta tropa. La mayoría de sus soldados queda cesante y con gran entrenamiento técnico y profesionalismo muy joven.

Para evaluar esta nueva forma de enfrentar los conflictos o campañas de seguridad mundial, El Colombiano habló con Darío Azzellini, experto en el tema e investigador de la Universidad Johannes Kepler, de Austria y autor de numerosos libros al respecto.

¿Cómo surge este fenómeno y por qué obtuvo tanta relevancia?
"Es muy viejo, remonta hasta la época romana. Miles de años. En el siglo XX hay un salto de calidad dado que ya no son los individuos los que buscan trabajo sino que se trata de empresas de mercenarios, a ellas mismas no les gusta el nombre. La maniobra para limpiar su imagen es que son empresas de seguridad. El gran auge se da desde del final de la guerra fría. Porque en ese momento se liberan capacidades enormes de conocimiento militar, soldados especializados y maquinaria, etc".

¿Por qué se utiliza cada vez más esta tropa?
"Tiene varias ventajas. Es una manera de encubrir intervenciones externas. Por ejemplo, Colombia siempre fue un laboratorio para la privatización militar por parte de E.U. Si en vez de ser una empresa de mercenarios hubiera sido el Ejército, la intervención tendría que ser aprobada por el Congreso de dicho país. Una empresa no necesita esta autorización. Y una guerra de mercenarios no tiene impacto en la opinión dado que no son tan públicos los muertos".

Por lo tanto, es mucho más difícil investigarlo...
"Si es difícil hacerle un control democrático a cualquier ejército oficial, ya a uno privado o empresa es prácticamente imposible. Si el ejército hace algo el parlamento puede pedirle cuentas sobre sus acciones. A una empresa privada no se le puede pedir nada, la única opción es entrar a un juicio. Pero en el juicio la empresa puede no decir nada y poco se sabrá".

¿Y en el plano militar que ventajas hay?
"Es personal altamente cualificado. No existen empresas privadas que formen soldados. Son excombatientes de fuerzas especiales de todos los ejércitos del mundo. Otra ventaja es la posibilidad inmediata de uso. Si hace veinte años yo compraba un helicóptero de la Lockheed Martin, tenía que entrenar un piloto y formar los mecánicos. Si ahora yo rento el helicóptero con una empresa militar privada puedo utilizarlo mañana mismo. Me dan también el piloto, el mecánico y todo el resto".

¿Qué caso evidencia mejor su crecimiento?
"Se dan situaciones absurdas como que en la guerra entre Eritrea y Etiopía, en los dos bandos habían empresas militares rusas que se combatían una con la otra prácticamente en nombre de un país y del otro, con aviones de combate. Todo rentado por los dos países. Esa es una situación excepcional, porque hay que decir que la mayoría de empresas militares privadas, que son de E.U., actúan sólo en acuerdo con el pentágono y para un solo bando militar".

¿Qué consecuencia negativa tienen estas guerras?
"Sin duda la impunidad que hay. Esto se vivió en Colombia con el bombardeo al pueblo de Santo Domingo, Arauca. Los pilotos acusados de matar gente inocente dijeron ´pero si a nosotros nos dieron la orden. Fue la empresa privada la que nos dijo que allí teníamos que bombardear".

¿Qué sigue? Se frenará esta problemática o se volverá imperante en las guerras..
"Seguirá en aumento, porque en estas empresas hay muchos intereses de políticos que, como Dick Cheney, llegan a ser sus propietarios y están muy vinculados. Países como Brasil y Argentina están combatiendo esto, pero son una excepción porque la tendencia a nivel global e incluso en Europa, va en aumento".