No perdió lo más importante: su vida. Pero el accidente de tránsito que sufrió hace seis años sí dejó consecuencias que obligaron a Lesly Yuliana y a su abuela a cambiar, por lo menos transitoriamente, sus planes y solo hasta ahora la joven parece recobrar el rumbo que quiere para su vida.
En estos años, la mayoría del tiempo se le ha ido en hospitalizaciones, intervenciones quirúrgicas y largas jornadas de recuperación en su casa.
No lo sabía, pero este fin de semana, en el mundo se conmemora un día en recuerdo de las víctimas (heridos y muertos) por causa de un accidente de tránsito. Este domingo quizá ya no será un día más para ella, será un día para reflexionar sobre ese accidente que cambió sus planes, su vida.
Fracturado el futuro
Todo empezó el 17 de agosto de 2004 en el sector de Guayabal, cuando ella y una amiga intentaban cruzar la calle. Apenas habían dado el primer paso sobre la calzada cuando un carro Renault 6 las atropelló. La peor parte la llevó ella. Fractura del fémur y heridas abiertas en pelvis y pecho.
Aunque recibió una platina, la fractura no soldó. Y además, un hematoma fruto del accidente en su pierna derecha comenzó generar más inconvenientes.
De nuevo a la clínica para drenarlo. Ya en febrero de 2005 un injerto de hueso se sumó a los procedimientos. Tres meses en silla de ruedas y luego bastón.
Las cosas parecían mejorar, consiguió trabajo como impulsadora en un supermercado de la ciudad pero no resistía mucho tiempo de pie. El motivo: el organismo rechazó la platina, por lo que fue necesario retirarla, pero con la mala suerte que un error en el procedimiento provocó que una bacteria infectara su pierna, lo que no supo sino hasta mediados de este año, luego de mucho solicitar ante el Sisbén una resonancia magnética y estar otros tres meses hospitalizada. En mayo por fin tuvo la autorización para la resonancia y se descubrió la bacteria que no la dejaba caminar: estafilococo. Más operaciones y también más gastos.
Los costos
En la atención inicial el Soat de la propietaria del carro que la arrolló respondió por sus hospitalización. Fueron cerca de 15 millones de pesos.
Pero como el Tránsito determinó que no fue la conductora la causante del accidente, la acción civil contra ésta no prosperó.
Por ahora, Lesly y su abuela-mamá se apoyan en los recursos del Sisbén, porque ya son casi 80 millones de pesos lo que han valido los tratamientos para su recuperación, y la economía familiar no da para tanto. Les toca cancelar sí poco más de un millón y medio de pesos en abonos mensuales al hospital. "Ahí se van pagando cuando haya", dice María Leticia, la abuela.
Aún hoy, aunque avanza en su recuperación, Lesly no puede caminar por largo tiempo y ni permanecer de pie mucho rato.
Por eso busca estudiar un oficio en el que estar parada no sea una condición y comenzar así a recuperar parte de esos seis años que el accidente vial le arrebató.
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