Que el Atanasio Girardot se convierta en otro sitio turístico de la ciudad, así como la Plaza de Botero, el Jardín Botánico, el Parque Explora, el Parque Norte, el Cerro Nutibara, el Museo de Antioquia, en fin, es lo que pretende la actual administración del estadio que encabeza Gabriel Jaime González.
Y para que las visitas guiadas aumenten, como ha acontecido en los últimos días con grupos de universidades, colegios y escuelas de Medellín y de otras ciudades, la afición tiene que concientizarse de que debe cuidarlo como una de sus mejores joyas.
"Nuestra política es de un escenario de puertas abiertas, para que la gente venga y conozca la calidad de estadio que tenemos, se tome una foto y los niños, especialmente, tengan la posibilidad patear el balón detrás de la portería. Eso no afecta la gramilla, pero hace felices a los pequeños", dice el administrador que insiste en "no a las mallas" para dividir las tribunas y separar la cancha de éstas.
Pendiente de otro examen
Pero en medio de la emoción y el orgullo que generan los atractivos del moderno Atanasio, el sistema del drenaje de la cancha causa inquietud, luego de lo sucedido el viernes pasado en el partido amistoso Nacional-Millonarios.
Tanto González como el arquitecto Alejandro Carvajal (Inder) coinciden en que ese día llovió demasiado fuerte y aseguran que, por el contrario, están satisfechos con la respuesta de los filtros, "pues a los 20 minutos del partido el césped se había estabilizado". Y agregan que si ese chaparrón hubiese sido antes de las reparaciones que se le hicieron al predio de cara al Mundial, ese partido tendría que haberse aplazado para el día siguiente.
"La evacuación del agua se presentó normal, los uniformes de los jugadores, sin pantano, son una muestra de un terreno en buen estado", apunta González.
En cambio el preparador físico de Nacional, Juan Carlos Ángel, expresó su preocupación y advirtió que el viernes sucedió lo mismo que la vez que perdieron 2-3 con Envigado, cuando la cancha se anegó.
La justificación en esa ocasión fue lo reciente de las obras en el predio deportivo y el crecimiento del cauce de la quebrada La Hueso. ¿Pero ahora?, se interroga Ángel y afirma que mientras esté lloviendo el Atanasio tendrá problemas, a juzgar por lo sucedido dos veces con los verdolagas.
Este diario intentó la comunicación con el agrónomo Juan Diego Sánchez, encargado del mantenimiento, pero fue imposible. Tocará esperar el arranque de la Liga Postobón-II en una nueva época invernal, como la que empezó, para poner a prueba ese tapete verde y saber si en realidad hay un lunar en medio de tanta belleza.
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