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HISTÓRICO
Una manera de salir de la pobreza
  • Óscar Tulio Lizcano | Óscar Tulio Lizcano
    Óscar Tulio Lizcano | Óscar Tulio Lizcano
Óscar Tulio Lizcano | Publicado el 05 de febrero de 2011

Bangladesh es uno de los países más pobres del planeta. Las catástrofes lo han devastado y afectado a millones de sus habitantes. La desnutrición y la pobreza son alarmantes: el 45% de los bengalíes no puede satisfacer sus necesidades alimentarias mínimas y el 90% no sabe leer ni escribir.

Sin embargo, Muhammad Yunus revolucionó el mundo de las finanzas para que, a través del microcrédito, los pobres de su país pudieran mejorar sus condiciones de vida. Yunus entregó microcréditos, que permitieron que 12 millones de bengalíes, el 10% de la población, saliera de la pobreza.

Él encarna la historia de una revolución, la del microcrédito, que ha ayudado a los pobres en 60 países y le permitió obtener el premio Nobel de la Paz en 2006. Encontró la fórmula para superar la impotencia de los pobres y el prejuicio que los señala como malas pagas. Prestarles dinero iba en contra de todas las normas del sector bancario.

El banco Grameen, fundado por el Nobel en 1983, tiene 2.500 oficinas y le ha concedido préstamos a 7 millones de personas pobres. Un 64% de ellos había cruzado la línea de pobreza. Aún así, la entidad cuenta con una cartera morosa del uno por ciento, sin haber recibido donación alguna desde 1995.

El 97% de beneficiarios son mujeres, porque este banco demostró que así la familia obtiene más beneficios. Los hombres ganan dinero y lo gastan en sí mismos, pero con ellas, los primeros beneficiados son los niños. Por eso su metodología es no ofrecer limosnas ni becas, sino créditos. Préstamos que deben devolver con intereses, gracias a su propio trabajo productivo. En Bangladesh, el 80% de las familias pobres han obtenido créditos.

En Medellín hay una entidad que también cumple esta labor. Un grupo de cooperativas y varias ONG gestaron Fomentamos, una corporación creada para subsanar la pobreza en la que ha caído Medellín. Esta fue la idea de Luis Fernando Flórez, un conocedor, como pocos en el país, del tema del microcrédito.

También Oswaldo Gómez, presidente de Fomentamos, amante del teatro y la cultura, se ha destacado como gerente de Confiar, compitiendo mano a mano con la banca privada. A ellos se unen la Cooperativa Belén, Cotrafa, CFA, Cootramed, Cooperativa Vivir y otras, que han empezado a dar resultados.

Sin embargo, este esfuerzo no es acompañado por otras importantes cooperativas de la ciudad, por celos y egoísmo. Creo que las cooperativas financieras y las cajas de compensación familiar, deberían estar obligadas por ley a destinar un porcentaje de sus excedentes para crear un fondo que subsidie a entidades como Fomentamos.

El alcalde Alonso Salazar, en cambio, se ha comprometido con el tema, a través de un convenio que aporta recursos según los créditos que sean entregados por Fomentamos a personas de estratos 1 y 2. Además con la Alcaldía tiene un programa especial que combate los llamados 'gota gota', un modelo de usura que afecta a los pequeños comerciantes. Todo ello es logrado gracias a una metodología grupal, que recoge la experiencia de los grupos solidarios del profesor Yunus y de la banca comunal de John Hatch.

Los círculos reciben formación y capacitación; sus integrantes, además del crédito, pueden ahorrar, obtener microseguros y un servicio fúnebre -pagando solo dos mil pesos- hasta por tres millones de pesos. A la fecha tiene crecimientos anuales del 28% y se benefician cerca de siete mil personas, de las cuales el 72% son mujeres. El promedio del préstamo por persona es de doscientos mil pesos.

Gracias a esos pequeños préstamos, muchas personas logran continuar hacia adelante. Por ejemplo, los venteros ambulantes dan un paso a la formalidad. Lo primordial es que las familias se liberan de la pobreza y consigan una vida digna, porque la pobreza supone la ausencia de derechos humanos y hostilidad. La pobreza es la principal enemiga en la construcción de una paz estable.