El fuerte invierno que enfrentó Colombia, hace algunos meses por el fenómeno de La Niña, afectó gran parte del territorio nacional dejando sin techo a miles de hogares.
Familias como las ubicadas en el corregimiento de Bolombolo de Venecia, Antioquia, que esperaban en albergues precarios la ayuda del Estado y de la comunidad.
Hasta este lugar, del suroeste antioqueño llegó un grupo interdisciplinario de profesionales y estudiantes de la Universidad Pontificia Bolivariana para hacer el trabajo de campo respectivo, los análisis necesarios y posteriormente, presentar un prototipo de albergue temporal para los necesitados.
Este proyecto, que ganó el primer puesto del premio Corona Pro Hábitat 2012 en la categoría diseño industrial, respondió a la temática vivienda de emergencia para zonas inundadas.
De este desarrollo hicieron parte los estudiantes Paloma Tobón, Sergio Jaramillo y Sara Díez.
“Se analizaron las necesidades, qué había pasado en el momento del desastre y las condiciones actuales. Además, se adelantó una investigación con el laboratorio de emergencias”, dijo el arquitecto Alejandro Mesa , director del proyecto.
Se trata de un alojamiento transitorio para zonas de emergencia hecho en guadua. Se eligió este material porque abunda en el país. De igual forma, se usó una lona con recubrimiento plástico e impermeable.
Por la paz y tranquilidad que transmite fue elegido el color blanco. Además, el estudiante Sergio Jaramillo explicó que se pensó en tablas de tríplex reciclables para reducir el impacto ambiental.
Inmueble bioclimático
Una propiedad bioclimática que buscaba ofrecer un mayor bienestar con menor consumo de energía fue la propuesta que la Universidad Nacional, sede Medellín, adelantó en Necoclí, Antioquia.
Se trata de un complejo habitacional integrado por una maloka , un aula y una vivienda. De acuerdo con el arquitecto Sebastián Bedoya , se presentó una idea que fue la resultante tras un estudio de campo y el conocimiento de la zona. En ella se usaron materiales locales.
En la construcción se recurrió al concreto, madera de teca (poda controlada), guadua y vena de la hoja de palma, entre otros.
El trabajo se llevó a cabo gracias al convenio realizado entre la Universidad y el Instituto de Planificación y Promoción de Soluciones Energéticas para las Zonas no Interconectadas (Ipse).
Se replicaría
Gracias a su pertinencia, el proyecto Vivienda Hábitat Pacífico desarrollado en la U. del Valle, también fue uno de los ganadores del Premio Corona Pro-Hábitat 2012.
El prototipo fue desarrollado en Quibdó y la organización del concurso en Corona gestiona poder llevarlo a la realidad, construirlo.
La U. del Valle aporta el desarrollo arquitectónico y se realizan convenios interinstucionales para implementarlo, según indicó Pablo Buitrago , director del programa de Arquitectura de la institución de educación superior.
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