Urabá, confluencia de los departamentos de Antioquia, Córdoba y Chocó, y la zona del Darién, es la región de mayor importancia geoestratégica que tiene el país. Con justa razón ha sido llamada "La mejor esquina de América". Cruce de caminos entre el Pacífico y el Atlántico, y no solo entre el sur y el norte del país, sino entre América del Sur, Centro y Norteamérica.
Y así ha sido desde cuando se fundó allí la primera ciudad española en tierra firme en América, Santa María La Antigua del Darién (1510), que fue la punta de lanza de la Conquista. Desde entonces, en sucesivas oleadas se produjo su colonización, siendo la última la iniciada hace 46 años, con la agroindustria bananera.
Pese a su inmenso potencial y riqueza, y quizá por esa privilegiada posición geográfica, Urabá, concebida como tierra de promisión, ha sido también territorio fértil para la ilegalidad, al amparo de una cierta marginalidad, por haber vivido de economías de enclave, donde lo que se obtenía como ganancia, no se invertía en la región.
En épocas antiguas se hicieron fuertes allí piratas y contrabandistas, y en tiempos modernos vio multiplicarse los frentes guerrilleros de las Farc y el Eln, en tanto que sufrió por el parto indeseado de otros grupos armados ilegales como el Ejército Popular de Liberación (Epl) y las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc). Hoy, unos en franco retroceso y otros, desmovilizados.
Y hasta esta semana ejercía en este territorio su dominio el narcotraficante más buscado del país, alias "Mario", cuya captura por la Policía Nacional nos pone a reflexionar sobre la oportunidad de lograr que Urabá quede libre de toda actividad delincuencial para que se produzca, por fin, su definitivo despegue.
Esto sólo se logrará con la presencia permanente del Estado en todas sus instancias: con más inversión social y con el trabajo mancomunado de Ejército, Policía, Armada, Fuerza Aérea, DAS, Fiscalía y autoridades judiciales. Lo importante es reforzar su acción y no bajar la guardia, para que el espacio dejado por "Mario" no pueda ser copado por otros.
Así como es cierto que ninguna región del país está más diagnosticada en torno a lo que es necesario para darle el impulso definitivo, también está claramente demostrado que Urabá es una de las rutas más activas para el tráfico de drogas y de armas. Y mientras se encuentra la manera de bajar los estudios del power point a la realidad, es preciso garantizar que ese corredor de movilidad del narcotráfico quede desarticulado, para consolidar la seguridad y cimentar la inversión del sector privado en pro del bienestar de sus 450 mil habitantes.
De ello dependerá también la confianza que se le pueda brindar a Panamá para que en el vecino país se acepte definitivamente que es mejor un corredor vial estratégico en el Darién para la integración continental, que la actual trocha para el tráfico de drogas y de armas.
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