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HISTÓRICO
Venezuela, sitiada por el crimen
  • Venezuela, sitiada por el crimen | El tema de la violencia se ha utilizado para desvirtuar las campañas electorales de uno y otro candidato a la presidencia. FOTO AP
    Venezuela, sitiada por el crimen | El tema de la violencia se ha utilizado para desvirtuar las campañas electorales de uno y otro candidato a la presidencia. FOTO AP
Por ALFREDO MEZA Colaborador desde Caracas, Venezuela | Publicado el 04 de abril de 2012

Matar al otro se convirtió en la solución de los problemas más nimios en Venezuela. Un informe de Naciones Unidas situó a ese país como el tercero más inseguro del continente después de Honduras y El Salvador.

Las noticias no son gratas para un país que, con una tasa oficial de 48 homicidios por cada 100 mil habitantes, supera a México (cuya tasa se ha mantenido estable en 18 asesinatos por cada 100 mil habitantes), agobiado por la "guerra" contra los carteles. El país vecino superó también a Colombia, que logró bajar ese indicador a 41,8 por ciento en solo dos décadas.

Y es que la víctima en Venezuela puede ser cualquiera que se pasee por la calle. El pasado martes en la mañana, Gerardo Tadino Fernández manejaba por la avenida Boyacá, una de las vías más transitadas de Caracas, cuando una camioneta sin placas casi lo embiste.

Fernández bajó el vidrio de su carro y le reclamó al conductor, quien metros más adelante se cobró la "afrenta" baleando a Tadino Fernández en la frente y a su mujer, que viajaba como copiloto.

Acusado por la oposición, el presidente Hugo Chávez ha defendido en distintas ocasiones su gestión en el combate a la criminalidad: "nosotros asumimos nuestra responsabilidad y trabajamos durísimo, la inseguridad es una degeneración heredada del tiempo capitalista. Es como un veneno que impregna el cuerpo nacional y que no tiene que ver solo con la situación interna del país, sino con lo situación internacional".

Sin embargo, para el analista político venezolano, Javier Ignacio Mayorca, la brutalidad policial y el deterioro de las normas de convivencia profundizan el problema.

Las cifras demuestran que no han funcionado su plan bandera, el Dispositivo Bicentenario de Seguridad, ni la formación de nuevos policías bajo los dictámenes de la Comisión para la Reforma Policial, creada en abril de 2006 para construir un nuevo modelo policial.

Caracas, la más violenta
La ONU no ha sido la única que ha expresado su preocupación por la situación de orden público en Venezuela. El Observatorio Metropolitano de Seguridad Ciudadana Venezolano de Violencia fue más allá, calificó a Caracas como una de las regiones más violentas de América latina, y reveló que entre 1998 (un año antes de que asumiera Chávez), y 2011, los homicidios pasaron de 4.550 a 19.336.

El estudio, basado en cifras oficiales y extraoficiales, da cuenta además de que uno de cada cinco homicidios en el país se produjo en el área metropolitana de la capital.

Y es que de los 19.000 homicidios de 2011 en Venezuela, 3.488 tuvieron lugar en el Área Metropolitana de Caracas. El 93 por ciento de esas víctimas eran varones de entre 15 y 24 años, y la mayoría murió a consecuencia de los disparos de un arma, con el robo como principal móvil (23 por ciento), seguido del ajuste de cuentas (9,3 por ciento).

Secuestro disparado
Como si las cifras de homicidio no fueran suficientes para preocupar a los más de 30 millones de habitantes de Venezuela, las diferentes modalidades de secuestro también castigan a este país.

Según el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), 1.150 personas fueron plagiadas en 2011, sea durante largos periodos de tiempo o en la modalidad rápida, conocida popularmente como secuestro exprés.

Esto significa un incremento del 29 por ciento con respecto a los secuestros ocurridos en 2010.

Las cifras del Cicpc indican que muy pocos casos denunciados, alrededor del 10 por ciento, son resueltos por las autoridades.

Y las cifras reales pueden ser más altas, pues diversos organismos aseguran que muchos ciudadanos no denuncian, por temor a los delincuentes y desconfianza en la Policía.