Este lunes 14 de septiembre continuará la audiencia judicial en contra de Miguel Quintero Calle, hermano del exalcalde de Medellín Daniel Quintero, y tres personas más implicadas en un presunto entramado de corrupción. La diligencia, adelantada de forma virtual ante el Juzgado 27 Penal de Medellín con funciones de control de garantías, entra en una fase decisiva en la que se da por hecho que la Fiscalía pedirá medida de aseguramiento contra los imputados.
El requerimiento de la Fiscalía se sustenta en la presunta apropiación e intermediación irregular de una coima que ascendió a $2.481 millones. Dicho dinero habría sido cobrado, al parecer, por la asignación amañada de seis contratos suscritos entre el Área Metropolitana y el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Itagüí entre 2020 y 2022, los cuales sumaban $17.656 millones.
Durante la primera parte de la diligencia el jueves pasado, la fiscal 40 de la Unidad de Delito Contra la Administración Pública reveló cómo se habría distribuido el dinero ilícito entre el grupo.
Las dos terceras partes del botín, equivalentes a $1.653 millones, habrían ido a parar a manos de Miguel Quintero. Por su parte, Álvaro Villada, exsubdirector financiero del AMVA, se habría lucrado con más de $693 millones, mientras que Sebastián Ortega, hijo de un influyente político de Bello, habría obtenido $133 millones.
Atendiendo al rol ejecutado en la presunta trama contractual, a Quintero y Villada les fueron imputados los delitos de celebración indebida de contratos y peculado por apropiación; a Ortega se le imputó únicamente peculado por apropiación, y a la exasesora jurídica del AMVA, Vanesa Álvarez, el delito de interés indebido en la celebración de contratos.
Aunque el objeto formal de los convenios era reducir el riesgo de las comunidades durante la pandemia de covid-19, el ente fiscalizador sostuvo que el fin real era el beneficio económico personal y la financiación de la fallida campaña al Congreso de Misael Cadavid, exgerente de los bomberos.
La investigación de la Fiscalía expuso que los involucrados habrían pactado una comisión del 15% sobre los contratos del AMVA desde junio de 2020. Para coordinar estas operaciones y las asignaciones burocráticas dentro de la entidad, crearon un grupo de WhatsApp denominado “Amigos”, en el cual Quintero era reconocido bajo los alias de “Mr. M” o “nuestro jefe”.
Los investigadores señalaron además que un esquema de interferencia similar se habría proyectado sobre otras dependencias y entidades del Distrito como Metroparques, el Inder y la EDU.
Los pagos de las coimas se habrían canalizado, al parecer, a través de giros de cheques por montos de $50 millones a nombre de terceros y mediante cobros en especie, entre los cuales se incluyó la entrega temporal de un vehículo de alta gama marca BMW.
Luego de la renuncia de Villada en septiembre de 2022 por la presión mediática de los cobros, Sebastián Ortega habría asumido el recaudo de los dineros restantes en reuniones acordadas en inmediaciones del estadio Atanasio Girardot.
La Fiscalía solicita una medida de aseguramiento dentro de las audiencias de control de garantías para proteger el proceso penal y mitigar riesgos durante la investigación.
La petición del ente control se sustenta en tres garantías: asegurar la presencia del procesado en las audiencias y evitar su fuga; impedir la manipulación u ocultamiento de pruebas, así como la intimidación de testigos; y salvaguardar a la comunidad y a las víctimas frente a la eventual comisión de nuevos delitos.
La solicitud de medida de aseguramiento en este caso se da por descontada, principalmente contra Miguel Quintero, Sebastián Ortega y Álvaro Villada, señalados de que habrían sido los directos beneficiarios del cobro de coimas.
Además de lucrarse, los tres habrían ejercido el control del entramado corrupto e influido en el Área Metropolitana, donde habrían consolidado una red de lealtades antes de la salida del exdirector Juan David Palacio, también imputado. En la diligencia, la Fiscalía podría presentar como prueba las fotografías que Quintero compartía en el chat “Amigos”, en las que aparecía exhibiendo pistolas, fusiles, carros de lujos y fincas.
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