Diego Maradona falleció por un evento súbito e inesperado que no podía haber sido previsto, aseguró el jueves un cardiólogo citado por la defensa en el juicio en Argentina que busca determinar responsabilidades en la muerte del astro del fútbol en 2020.
Siete profesionales de la salud son acusados de homicidio con dolo eventual, una figura que implica que eran conscientes de que sus acciones u omisiones podían llevar a la muerte del ‘Diez’. La fiscalía señala que podían haber previsto el desenlace fatal.
Pero el cardiólogo Ricardo Iglesias aseguró que Maradona “tuvo un evento agudo por arritmia, por eso se muere. Los eventos agudos súbitos son inesperados y no había elementos que preanunciaran un final de este tipo”.
Su declaración en la audiencia contradice a peritos de la acusación, quienes sostuvieron en audiencias previas que Maradona sufrió una agonía prolongada producto de una insuficiencia cardíaca desatendida.
Iglesias descartó esa teoría y aseguró que el exfutbolista no tenía una patología activa en 2020. Explicó que, al cesar el consumo de drogas que le habían generado un evento cardíaco en el año 2000, su corazón logró una “restitución ad integrum”.
“El corazón es absolutamente normal. Yo no encuentro evidencia para sostener que hubo una situación de agonía prolongada”, dijo Iglesias contradiciendo a los expertos que habían asegurado que el ‘Diez’ pudo haber agonizado 12 horas antes de morir.
Maradona murió el 25 de noviembre de 2020, a los 60 años, de un paro cardiorrespiratorio asociado a un edema agudo de pulmón mientras cumplía una internación domiciliaria en una casa de Tigre, al norte de Buenos Aires, luego de una cirugía en la cabeza.
Sobre la organización de la internación domiciliaria, cuya conveniencia también está en cuestión, Iglesias apuntó la responsabilidad hacia “la empresa de medicina prepaga” y justificó al equipo tratante señalando que, al recibir el alta clínica previa, Maradona no tenía indicada medicación cardiológica.
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“Me parecieron lógicos los manejos”, aseguró.
El jueves también declaró José Antonio Maya, médico clínico solicitado por la defensa del principal acusado, el neurocirujano Leopoldo Luque.
“Maradona se hizo varias operaciones y tiene evaluaciones cardiológicas hechas antes de cada operación que determinaron un riesgo anestésico ASA 2 (moderado). No era un paciente de riesgo cardíaco”, dijo Maya.
El extenso juicio en la ciudad de San Isidro, próximo a Tigre, comenzó en abril y ya transita su última etapa. Los acusados (médicos, enfermeros y un psicólogo) se arriesgan 25 años de prisión. Todos alegan inocencia.
Con apenas un puñado de testigos pendientes, el próximo 8 de octubre comenzarán los alegatos de las 13 partes involucradas, divididas en seis acusaciones y siete defensas.
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Maya, quien fue parte del Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, también se pronunció en concordancia durante su declaración. Afirmó que la muerte de Maradona era “imprevisible” debido a su naturaleza aguda.
En sus palabras, “la muerte de Maradona fue responsabilidad de Maradona”, refiriéndose a su negativa a someterse a revisiones médicas, y que Diego “murió inesperadamente, de golpe” y que las señales que podrían haber advertido sobre un malestar requerían, como mínimo, que el médico pudiera examinar al paciente. “La muerte de Maradona es responsabilidad de Maradona. No culpa, sino responsabilidad”, reiteró Maya.
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