Atlético Nacional salió vivo de Ibagué. Y no solo eso: salió fortalecido, con ventaja en la serie y con la sensación de haber dado un golpe de autoridad en una plaza donde históricamente se sufre. El 1-0 sobre Deportes Tolima dejó al conjunto verdolaga a 90 minutos de una nueva final de Liga BetPlay, una meta que ahora parece mucho más cercana y que intentará confirmar el próximo sábado en un Atanasio Girardot que seguramente será una caldera con el apoyo de su gente.
La previa no fue fácil. Horas antes del compromiso, Nacional confirmó una noticia que cayó como un balde de agua fría: Milton Casco sufrió un desgarro del recto anterior y quedó descartado para el resto de la temporada. La baja del argentino golpeaba la estructura del equipo en un momento decisivo y obligaba a recomponer piezas sobre la marcha. Pero si algo mostró Nacional en Ibagué fue carácter.
Tolima arrancó decidido a imponer condiciones. El equipo pijao salió con intensidad, presionó arriba y convirtió el inicio del partido en un asedio constante sobre el arco verde. Sin embargo, cada intento local encontró siempre la misma respuesta: David Ospina. El arquero apareció una y otra vez con reflejos felinos y atajadas que recordaron sus mejores momentos con la Selección Colombia y en Europa. Voló, achicó y sostuvo a Nacional cuando más sufría. Mientras Tolima atacaba con furia, Ospina resistía con experiencia.
El partido parecía inclinarse hacia el local, hasta que apareció la calidad de Juan Manuel Rengifo para cambiar el rumbo de la historia. En una acción llena de técnica y desequilibrio, el atacante obligó a Ánderson Angulo a frenarlo con falta. El defensor ya estaba amonestado y el árbitro no dudó en mostrarle la segunda amarilla. La expulsión cambió el libreto.
Tolima perdió equilibrio. Nacional ganó aire. Aunque el primer tiempo terminó sin goles, el conjunto antioqueño entendió que la ansiedad y la obligación comenzarían a jugarle en contra al local. Con un hombre menos, Tolima debía arriesgar; Nacional solo necesitaba esperar el momento exacto. Y llegó.
Fue en una pelota quieta, en uno de esos tiros de esquina donde los partidos cerrados suelen resolverse. El centro cayó al área y Alfredo Morelos apareció con potencia para conectar de cabeza y silenciar el Manuel Murillo Toro. Gol de delantero bravo. Gol de ventaja. Gol de ilusión.
Después del tanto, Nacional manejó el partido con inteligencia. Tolima empujó más con orgullo que con claridad, y el Verde defendió la diferencia con oficio y concentración. Sobre el final, Chicho Arango, quien había entrado por Morelos, fue expulsado por un pisotón y tampoco podrá estar en el partido de vuelta.
El pitazo final encontró a los jugadores verdolagas celebrando discretamente, conscientes de que la tarea todavía no está terminada. Porque la serie sigue abierta.
El próximo sábado (6:00 p.m.), en Medellín, Nacional tendrá que defender una ventaja mínima ante un rival herido, pero también tendrá a su favor el impulso de su gente y la confianza de haber sobrevivido a una noche compleja en Ibagué.
Por ahora, la final aparece en el horizonte. Y Nacional dio el primer paso para alcanzarla.
Reviva aquí los momentos determinantes de este partido:
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