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Bolivia: la transición a la que mira el mundo

  • Vicepresidente de Bolivia, David Choquehuanca, junto al presidente de ese país, Luis Arce. FOTO EFE
    Vicepresidente de Bolivia, David Choquehuanca, junto al presidente de ese país, Luis Arce. FOTO EFE
  • Presidentes de Colombia y Paraguay, en compañía del Rey de España, en la toma de posesión de Luis Arce en Bolivia. FOTO EFE
    Presidentes de Colombia y Paraguay, en compañía del Rey de España, en la toma de posesión de Luis Arce en Bolivia. FOTO EFE
  • Jefes de Estado en la toma de posesión de Luis Arce en Bolivia. FOTO EFE
    Jefes de Estado en la toma de posesión de Luis Arce en Bolivia. FOTO EFE
  • El presidente Iván Duque en compañía del rey Felipe VI de España durante la posesión del mandatario de Bolivia, Luis Arce. FOTO EFE
    El presidente Iván Duque en compañía del rey Felipe VI de España durante la posesión del mandatario de Bolivia, Luis Arce. FOTO EFE
  • El presidente de Bolivia, Luis Arce, saluda a su homólogo de Colombia, Iván Duque, durante la ceremonia de investidura. FOTO EFE
    El presidente de Bolivia, Luis Arce, saluda a su homólogo de Colombia, Iván Duque, durante la ceremonia de investidura. FOTO EFE
JULIANA GIL GUTIÉRREZ | Publicado el 09 de noviembre de 2020

Cuando el nuevo presidente de Bolivia, Luis Arce, tomó posesión este domingo, gran parte de la cúpula del poder de los países hispanohablantes estuvo en primera fila para acompañar su investidura. Arce, un economista de 57 años, llega a la presidencia después de un año de crisis política marcado por la renuncia de Evo Morales y el mandato interino de Jeanine Áñez.

Los jefes de Estado de Argentina (Alberto Fernández), Colombia (Iván Duque), Paraguay (Mario Abdo Benítez), además del rey Felipe VI de España y el vicepresidente de ese país, Pablo Iglesias, fueron algunos de los representantes diplomáticos que se juntaron en La Paz para saludar a Arce en su nombramiento, una muestra de que los ojos del mundo están sobre la transición de boliviana.

Arce, el abanderado del Movimiento al Socialismo (MAS) y ahijado político del exmandatario Morales, llega al Palacio Quemado tras un año crítico. En las elecciones presidenciales de octubre de 2019 en las que Morales buscaba su cuarta reelección, a pesar de que la Constitución solo permite una, la Misión de Observación Electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA) denunció que hubo fraude y con esto el país empezó a tambalear.

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Hubo más de tres semanas de protestas, en las que los sectores indígenas y populares manifestaban su respaldo al mandatario, mientras que la oposición reclamaba ir segunda vuelta. Las Fuerzas Armadas le pidieron la renuncia a Morales, quien abandonó el país para exiliarse en México y Áñez se juramentó como presidenta interina entre cuestionamientos del MAS y un Legislativo casi vacío.

Por eso el mundo mira hacia el sur: el exministro de Economía llega al poder tras unas elecciones de transición democrática con la tarea de emprender una administración que determinará el equilibrio del país después de trece años de Morales en el Ejecutivo y uno más de inestabilidad institucional. Los partidos están enfrentados y Arce es el llamado a poner a andar nuevamente la nación.

Carlos Laruta, analista político boliviano, considera que la importancia internacional de este mandato se explica en que es el resultado de un proceso en el que se “privilegió la democracia” y que “debería traducirse en una conciliación” entre ese 55 % de la ciudadanía que apoyó al MAS y el 45 % restante que se inclinó hacia otros candidatos.

El presidente de Bolivia, Luis Arce, saluda a su homólogo de Colombia, Iván Duque, durante la ceremonia de investidura. FOTO EFE
El presidente de Bolivia, Luis Arce, saluda a su homólogo de Colombia, Iván Duque, durante la ceremonia de investidura. FOTO EFE

Para Laruta, las primeras señales no son del todo positivas. “El presidente se posesionó con un discurso en el que dio malos indicios, hablando de un golpe de Estado y ahondando la división entre los sectores políticos, cuando él tendría que entender que su misión será gobernar para todas las personas y no solo para los seguidores de su partido”, sentencia.

Arce traza un mandato de izquierda cercano a los sectores indígenas y populares, mientras su antecesora, Áñez, protagonizó una administración de derecha de doce meses, en la que sus opositores se aislaron en embajadas o en el exterior. El más emblemático de ellos, Evo Morales, acaba de volver a pisar suelo boliviano en la mañana de este lunes tras un año en el exilio entre Argentina y México.

José Manuel Ormachea, diputado de Comunidad Ciudadana, dijo que “para Suramérica va a ser muy importante qué señales dará el nuevo gobierno en función de si le apuestan a una región más pacífica, democrática y respetuosa de los derechos humanos, o si quieren seguir los pasos del Foro de São Paulo o el Grupo de Puebla es que secundan una hoja de ruta con inspiración cubana, nicaragüense y venezolana”.

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Precisamente, el regreso de ese partido al poder marca una reacomodación ideológica de los partidos que gobiernan Latinoamérica. Áñez inclinó esa balanza hacia la derecha, pero ahora las fuerzas progresistas vuelven a tomar impulso. Junto al mandato de Arce está el de Alberto Fernández en Argentina, quien acompañó a Evo Morales a cruzar la frontera entre ambos países, también la de Nicolás Maduro en Venezuela, a quien el Ejecutivo anterior omitió de la lista de invitados a la investidura.

También está por verse la influencia que tendrá Morales en el Ejecutivo. La presidencia de Luis Arce es uno más de los mandatos que se dan por respaldos políticos de exmandatarios. Sucedió con Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos en Colombia; también con Rafael Correa y Lenín Moreno, en Ecuador; Cristina y Alberto Fernández, en Argentina; y en su momento ocurrió con el traspaso de bando de Lula da Silva a Dilma Rousseff en Brasil.

No siempre los sucesores fueron fieles a los preceptos padrinos. Por ahora Arce prometió “rectificar lo que estuvo mal y a profundizar lo que estuvo bien”, para una nación que vuelve a dar pasos democráticos después de la discordia sobre un aparente “golpe de Estado” y un gobierno interino que duró más de lo planeado.

Juliana Gil Gutiérrez

Periodista egresada de la facultad de Comunicación Social - Periodismo de la Universidad Pontificia Bolivariana.


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