La corrupción parece enquistarse en los países de América Latina. A excepción de Uruguay, Costa Rica, y tal vez de Chile, las demás naciones latinoamericanas se rajan en el último informe publicado por Transparencia Internacional (TI), organización con sede en Alemania que monitorea la percepción ciudadana sobre la corrupción en el mundo y estudia sus causas.
Argentina y Brasil, por su parte, mejoraron sus indicadores respecto a 2015, pero se mantuvieron lejos de lo que se considera una percepción positiva entre la ciudadanía.
En diálogo con la agencia alemana DPA, el director regional de TI para la región, Alejandro Salas, resumió lo que se puede sacar de entrada de este nuevo informe: “Las cosas en Latinoamérica están peor que la tendencia global, porque, comparando con el año 2015, el índice de 2016 nos dice que hay once países que bajaron en su calificación, cuatro que se quedaron igual y solo cuatro que mejoraron”.
No obstante la evidencia de un estancamiento que ya lleva varios años, la organización también señala algunos factores esperanzadores para América Latina. “No siempre es malo tener titulares de prensa sobre corrupción. Desde los Papeles de Panamá en abril hasta el acuerdo récord de Odebrecht por 3.500 millones de dólares en diciembre, 2016 fue un buen año en términos de lucha anticorrupción”, consideró Jessica Ebrard, asesora especialista de TI para las Américas, en la página web de la organización.
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