¿Qué pasará en Venezuela? Los cuatro escenarios tras la captura de Maduro y la intervención de Estados Unidos
La captura de Maduro por fuerzas estadounidenses abre un futuro incierto. Analizamos los posibles rumbos de una Venezuela que hoy navega entre negociaciones.
Tras capturar a Maduro, Estados Unidos busca estabilizar Venezuela mientras el chavismo resiste bajo Delcy Rodríguez y Colombia refuerza su frontera con militares. FOTO: Casa Blanca y Getty.
Este sábado 3 de enero, el mundo despertó con una noticia que parecía sacada de una película de acción, explosiones y sobrevuelos en Caracas marcaban el inicio de una operación militar de Estados Unidos en suelo venezolano.
Lo que la Casa Blanca calificó como una “acción limitada” para capturar a un alto jefe del narcotráfico, terminó con la detención de Nicolás Maduro y un país sumido en una “zona gris” jurídica y política.
Mientras Washington habla de cumplimiento de la ley, el chavismo denuncia una agresión a su soberanía y Donald Trump asoma la idea de administrar el país para “recuperar intereses petroleros”.
Tras el shock inicial, el chavismo no se desajustó por completo. Delcy Rodríguez asumió el mando político de facto, respaldada por un Tribunal Supremo que interpretó de forma creativa la Constitución para no llamar a elecciones.
Junto a ella, figuras como Diosdado Cabello y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, intentan mostrar una imagen de unidad y resistencia, aunque la falta de respuesta militar durante la captura de Maduro deja muchas dudas sobre qué tan sólido es ese apoyo interno.
Por otro lado, la oposición política está más fragmentada que nunca. Aunque María Corina Machado goza de un inmenso prestigio internacional (incluyendo un Premio Nobel de Paz), su fuerza real en el terreno es limitada.
De hecho, Estados Unidos parece estar aplicando un “pragmatismo crudo”, en lugar de sentar a la oposición en la mesa, Washington está hablando directamente con sectores del chavismo para asegurar la estabilidad y el flujo de petróleo.
Mientras la Casa Blanca alega facultades para combatir el crimen transnacional, el chavismo denuncia una agresión a su soberanía, situando al país en una “zona gris” jurídica y política. Donald Trump ha ido más allá, afirmando que Washington tomará el control para administrar el país y recuperar intereses petroleros, bajo una reedición de la Doctrina Monroe, llamada ahora “Donroe”.
Según el análisis de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares), Venezuela se enfrentará a cuatro posibles desenlaces:
1. Continuidad administrada (Probabilidad Media):
Es el escenario del “pacto”. El chavismo remanente, con Delcy Rodríguez a la cabeza, negocia con EE. UU. una transición lenta que mantenga las estructuras actuales a cambio de garantías para los militares. En este caso, la oposición queda relegada a un papel simbólico.
Estados Unidos aceptaría sacrificar a la oposición y postergar elecciones a cambio de estabilidad y control de recursos energéticos. La FANB (Fuerza Armada Nacional Bolivariana), liderada por Vladimir Padrino López, se disciplinaría bajo una salida que garantice su integridad institucional y evite purgas judiciales.
El impacto en Colombia sería de una estabilidad relativa en la frontera, pero con alto riesgo de que las economías ilegales y grupos como el Eln simplemente se reacomoden bajo el nuevo pacto.
2. Soberanismo duro y radicalización (Probabilidad Baja-Media):
Aquí el oficialismo decide que negociar es rendirse y opta por la resistencia total. Se cierran todos los espacios políticos, aumenta la represión y se activan milicias y grupos como el Eln para elevar los costos de la intervención estadounidense. Es el escenario más peligroso para la región.
Es decir, se clausuraría el espacio cívico y se activarían dispositivos irregulares (colectivos y milicias) junto al Eln y disidencias de las Farc para territorializar el conflicto. Se presentaría un discurso de “guerra prolongada”, mayor protagonismo de Diosdado Cabello y movimientos de militarización interna agresiva.
Es el escenario más adverso, con incidentes armados en los 2.219 km de frontera, desplazamientos forzados y una presión migratoria desbordada en departamentos como Arauca y Norte de Santander.
3. Fractura funcional del régimen (Probabilidad Media-Alta):
El sector más “tecnocrático” del chavismo y la cúpula militar se separan del ala dura (Diosdado Cabello) para salvarse. Negocian con Washington una estabilización económica inmediata, sacrificando a algunos antiguos aliados para que enfrenten la justicia.
Se formaría un gobierno provisional híbrido tutelado por EE. UU., enfocado en la estabilización económica inmediata (licencias petroleras) más que en una transición democrática profunda. Se entregaría a antiguos aliados a la justicia estadounidense a cambio de amnistías corporativas para la FANB.
Sobre el impacto en Colombia, se permitiría una cooperación realista en seguridad, pero el “rebote” de estructuras criminales hacia suelo colombiano generaría picos de violencia en las zonas fronterizas durante el ajuste.
4. Transición con la oposición al frente (Probabilidad Media-Baja):
Estados Unidos decide que gobernar Venezuela directamente es un “pantano reputacional” y pone a Machado y Edmundo González a liderar un gobierno provisional. El gran reto aquí es que este gobierno no tendría control real sobre los militares ni sobre los grupos armados que hoy dominan el territorio.
El gran reto es que la oposición no tiene control territorial ni militar, por lo que requeriría una fuerza externa de estabilización permanente, lo que sería operativamente frágil.
Aunque abriría ventanas de cooperación bilateral, el vacío de control inicial podría generar un pico de violencia transicional y ajustes de cuentas entre grupos armados en la frontera con Colombia.
Intereses ocultos: El petróleo y los “dueños” de la sombra
Según el informe de Pares, Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, entre el 17% y 18% de las reservas.
Chevron, la única petrolera occidental con peso en el país, hoy prioriza la seguridad de sus operaciones mientras Washington ve en el crudo la “palanca” para financiar la reconstrucción sin gastar dinero de sus contribuyentes.
A nivel internacional,Rusia y Cuba han puesto el grito en el cielo, calificando la acción de “terrorismo de Estado”.
Sin embargo, Rusia está demasiado ocupada con Ucrania para intervenir militarmente. China, más práctica, solo quiere asegurar que le paguen los más de 60.000 millones de dólares que le deben.
Colombia en la mira: 30.000 soldados a la frontera
De acuerdo con Pares, para Colombia, la crisis no es un tema de noticias internacionales, es una realidad vecina. El gobierno de Gustavo Petro, aunque condenó la intervención por violar la soberanía, sabe que el vacío de poder en Venezuela es una bomba de tiempo.
La “Paz Total” está en juego, si el Eln pierde su refugio en Venezuela, podría radicalizarse y traer más violencia a suelo colombiano.
Como respuesta inmediata, ya se han movilizado 30.000 soldados a la frontera y se ha declarado el acuartelamiento en primer grado para contener posibles oleadas migratorias y el reacomodo de mafias del narcotráfico.
En este escenario, lo que vive Venezuela no es una transición democrática virtuosa, sino una fractura administrada.
De acuerdo con Pares, el futuro del país vecino se decidirá en conversaciones discretas entre militares venezolanos y funcionarios de Washington, mientras el resto de la región observa con cautela cómo se reescriben las reglas del juego en América Latina.