La “Doctrina Donroe” y la justificación de Trump para incursionar en Venezuela y América Latina
Una vieja política exterior de Estados Unidos busca inclinar la balanza en América Latina, algo que también involucra a China y Rusia.
La Doctrina Monroe, ahora llamara “Documento Donroe”, ha sido convocada por Donald Trump como justificación de las acciones militares en Venezuela donde se dio la captura de Nicolás Maduro. Fotos: AFP
En medio de la esperanza que representa para ciudadanos venezolanos la captura de Nicolás Maduro, la incursión de Estados Unidos en el país sudamericano se abre un debate respecto al mensaje que el gobierno de Donald Trump envía a la región y a sus rivales.
El ataque ejecutado en la madrugada del sábado en Caracas puede ser considerado como una muestra de que la Casa Blanca busca imponer su voluntad en la región, algo que también han implementado potencias como China y Rusia.
Muestra de esto fue el momento en el que el republicano Trump describió el operativo para detener al izquierdista Maduro como una actualización de la Doctrina Monroe, la declaración de 1823 del quinto presidente de Estados Unidos, James Monroe, que afirmaba que América Latina estaba vedada a otras potencias, refiriéndose entonces a Europa.
“La Doctrina Monroe es algo importante, pero la hemos superado por mucho, de verdad mucho. Ahora la llaman el documento Donroe”, expresó el mandatario estadounidense en la rueda de prensa haciendo un juego de palabras con la inclusión de la inicial de su nombre.
“El dominio de Estados Unidos en el hemisferio occidental nunca será cuestionado de nuevo”, subrayó Trump ante los medios desde su residencia en Florida.
Donald Trump.
¿Qué es la Doctrina Monroe y por qué es invocada por Donald Trump?
Desde su regreso al poder, Donald Trump ha mostrado algunas señales para retomar el control de Estados Unidos en el hemisferio occidental.
Evidencia de esto fueron las discusiones que se dieron en su primer año de su segundo mandato, donde el republicano prometió retomar el poder de Estados Unidos en el Canal de Panamá y tomar el control de Groenlandia, además del rebautizo que hizo sobre el Golfo de México llamándolo Golfo de América.
Estas acciones de control en el continente son el repunte de una política exterior de Estados Unidos nacida en 1823 llamada Doctrina Monroe que fue planteada con el lema “América para los americanos”.
En su momento, esta fue planteada como un mecanismo en contra de la colonización o interferencia en el continente por parte de las potencias europeas.
“Los continentes americanos, por la condición de libres e independientes que han asumido y mantienen, no deben ser considerados en adelante sujetos de futura colonización por ninguna potencia europea”, expresó en ese entonces el presidente James Monroe ante el Congreso de Estados Unidos en una época marcada por la independencia de varias naciones americanas de las monarquías de España, Francia y Portugal.
Esta declaración que lleva vigente más de 200 años indica que así como Estados Unidos se abstendría de intervenir en conflictos europeos, cualquier intento de Europa por intervenir en América sería considerado como un acto hostil hacia Estados Unidos.
A esa doctrina que ha sido reinterpretada por varios mandatarios durante los dos siglos se existencia, la Casa Blanca buscó semanas antes darle un mayor peso a la misma idea, planteándola en la estrategia nacional de seguridad. En ella se incluyó la “Proposición Trump” a la Doctrina Monroe.
Según la estrategia, esa política, la ahora llamada “Doctrina Donroe” permitirá a Estados Unidos intervenir en América Latina con el fin de incautar activos estratégicos, luchar contra el crimen o terminar con la migración, una de las principales metas de Trump en su segunda administración.
“Tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el Hemisferio Occidental”, dice la proposición presentada por esta administración.
Dentro del marco de la nueva estrategia de Seguridad Nacional publicado por la Casa Blanca en el mes de diciembre, se reafirma la decisión de ampliar la presencia militar en la región con el fin de frenar la inmigración ilegal, el avance del narcotráfico y mejorar la relación con socios comerciales y aliados ideológicos.
Basados en esto, Trump justificó la intervención alegando tráfico de drogas en pequeños botes de Venezuela y acusando a Maduro de liderar un supuesto Cártel de los Soles.
Estados Unidos no es el único que se impone sobre sus vecinos
Aunque con estas políticas pareciera que Estados Unidos es la única potencia que busca imponerse sobre sus vecinos, otros dos gigantes a nivel mundial parecen seguir fines similares.
La Rusia de Vladimir Putin invadió a Ucrania en febrero de 2022, después de cuestionar la “legitimidad histórica” de la exrepública soviética y prometer la destitución de su presidente, Volodimir Zelenski.
China se ha negado a descartar el uso de la fuerza para apoderarse de Taiwán, un territorio autónomo, y ha reclamado derechos sobre gran parte del Mar de China Meridional.
El operativo en Venezuela ocurrió días después de que Pekín realizara ejercicios militares que buscaron simular un bloqueo a Taiwán.
Jennifer Kavanagh, directora de análisis militar en el centro de estudios Defense Priorities, organización que aboga por una política moderada de Estados Unidos, aseguró para la AFP que el caso de Venezuela “plantea la pregunta de que si EE.UU. puede declarar como ilegítimo a un líder, removerlo y después gobernar el país, ¿por qué no podrían otros países hacer lo mismo?”.
Recientemente, Trump nombró al gobernador de Luisiana, el republicano Jeff Landry, como enviado especial a Groenlandia. Landry dijo que trabajará para que ese territorio “forme parte de Estados Unidos”.
“No sería tan difícil para Estados Unidos enviar a par de cientos de soldados, o a un par de miles, a Groenlandia, y no me queda claro quién podría hacer algo para impedirlo”, señaló Kavanagh ante la agencia.
Ahora la incertidumbre es qué pasará en la región y cuál es el mensaje enviado a América Latina, pues según le comentó el internacionalista y politólogo Manuel Camilo González a EL COLOMBIANO, las declaraciones del presidente Trump sobre el despliegue de la operación militar que dio con la captura de Maduro “genera tensiones, particularmente con los gobiernos que han sido adversarios de Washington que no siguen sus premisas”.
La última intervención realizada por Estados Unidos en Latinoamérica se suma a las principales acciones militares que han tenido injerencia del gigante norteamericano en América Latina, principalmente desde la Guerra Fría, donde naciones como Guatemala, Cuba, República Dominicana, Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Brasil, Nicaragua, El Salvador, Granada y Panamá han visto como desde la Casa Blanca se ordena el uso de la fuerza para dar con la captura de quienes son buscados por la justicia norteamericana o simplemente para luchar contra amenazas ideológicas.