El Kremlin calificó este jueves de “humor británico” la conclusión de la investigación de Londres que considera que el asesinato del exespía Alexander Litvinenko fue “probablemente” aprobado por el presidente de Rusia, Vladímir Putin.
“En general esto se puede achacar a ese humor británico tan refinado”, dijo el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, quien advirtió que este informe “envenenará aun más la atmósfera de nuestras relaciones bilaterales”.
Para Peskov el proceso parece una broma “por el hecho de que una investigación pública y abierta se base en datos secretos de unos servicios de inteligencia que no se nombran, y porque el veredicto, que se sostiene en esas informaciones efímeras, emplea con asiduidad palabras como posiblemente y probablemente”.
Esta terminología, subrayó, “no se tolera en nuestra práctica judicial ni en la de otros países, y obviamente no puede tomarse como un veredicto”.
“Pseudoinvestigaciones como ésta, sin duda, no logran nada más que envenenar aun más la atmósfera de nuestras relaciones bilaterales”, lamentó el portavoz de Putin, que según el informe difundido por Londres autorizó “probablemente” la operación para liquidar a Litvinenko.
Aseguró que Rusia “confiaba en una estrecha cooperación en la investigación de este caso, pero los británicos decidieron congelar no sólo la colaboración, sino también el diálogo en la aplastante mayoría de ámbitos”.
Por otro lado, Peskov recordó que desde la muerte del exagente ruso en 2006, Moscú ha reiterado en un sinfín de ocasiones que los servicios de inteligencia rusos no tuvieron nada que ver con el crimen.
Litvinenko, que pidió asilo político al llegar a Londres en noviembre de 2000, obtuvo la nacionalidad británica y trabajó para los servicios secretos MI6.
El juez Robert Owen, a cargo de la indagación británica, señala en su informe que los exagentes rusos Andréi Lugovói y Dmitri Kovtun, con los que Litvinenko se reunión el día en que fue envenenado tras tomar una taza de té, lo mataron al actuar probablemente bajo la dirección de los servicios secretos rusos.
En respuesta a la explosiva conclusión del juez, el Gobierno británico dispuso la congelación de los activos de Lugovói y Kovtum, al tiempo que anunció la convocatoria al Foreign Office del embajador ruso en Londres, Alexander Yakovenko.
En una declaración parlamentaria, la ministra de Interior, Theresa May, consideró que el caso de Litvinenko supone una “evidente e inaceptable violación” del derecho internacional, si bien admitió que la conclusión no era una “sorpresa”.
La ministra subrayó que el Gobierno toma “muy en serio” el análisis del magistrado y dejó claro que estudiará cuidadosamente el contenido del informe para establecer posibles medidas.
Tras conocerse la pesquisa, la viuda del exespía ruso, Marina Litvinenko, expresó su satisfacción porque la Justicia británica haya implicado a Putin en el asesinato de su marido.
“Estoy muy satisfecha de que las palabras que mi esposo pronunció en su lecho de muerte, cuando acusó a Putin, hayan sido probadas por un tribunal británico”, declaró.
Al mismo tiempo, Marina Litvinenko pidió al Gobierno de David Cameron medidas concretas contra las autoridades rusas, como la imposición de sanciones contra Putin.
En su documento, de 300 folios, el juez Owen indicó que, “teniendo en cuenta todas las pruebas y análisis disponibles”, había encontrado que “la operación de la FSB para matar a Litvinenko fue probablemente aprobada por el señor (Nikolai) Patrushev (entonces director del FSB) y también por el presidente Putin”.
Owen, que tuvo acceso a documentos secretos de los servicios británicos de espionaje, apuntó como posibles motivos del asesinato a las críticas de Litvinenko contra el FSB y Putin, además de sus vínculos con el magnate ruso Boris Berezovsky.
El juez mencionó además las rivalidades entre Litvinenko y Putin, que datan de los años en que el dirigente ruso estuvo en el FSB.
El exespía hizo “repetidos ataques personales” contra Putin después de solicitar asilo en el Reino Unido en 2000, agregó.
Si bien hay pruebas “circunstanciales”, otros casos sugieren que antes de la muerte de Litvinenko, el Estado ruso pudo haber estado implicado en el asesinato de personas críticas de Putin, dijo Owen, cuyo texto fue presentado en el Tribunal Superior de Londres.
El uso de polonio 210, puntualizó el juez, es un “fuerte indicio de participación estatal”.
La Policía Metropolitana de Londres (Met, más conocida como Scotland Yard) señaló hoy que aún están vigentes las órdenes de arresto contra Lugovói y Kovtum y que el objetivo es conseguir la extradición de los dos para procesarles en el Reino Unido.
“Este ha sido un asesinato calculado y a sangre fría, que causó enorme sufrimiento a Alexander y a su familia y que no consideró la seguridad del público en Londres”, indicó la Met en un comunicado.
Según los términos de la investigación dictados por el Gobierno, Owen -que tomó las declaraciones en 2015- no podía formular acusaciones civiles ni criminales, sino que debía limitarse a explicar las circunstancias de la muerte y la presunta responsabilidad sobre la misma.
Litvinenko, que temía por su vida y la de su familia, huyó de Rusia en el año 2000 y en noviembre de ese año solicitó asilo al llegar al aeropuerto londinense de Heathrow.
Unos años después, Litvinenko obtuvo la nacionalidad británica y colaboró con los servicios secretos británicos MI6.
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