La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, informó este viernes que el terremoto de magnitud 7,1 y su réplica de 7,5 han dejado al menos 589 muertos y 2.980 heridos.
La emergencia ocurrió en la noche del 24 de junio, cuando los habitantes de Caracas y La Guaira fueron sorprendidos por estos sismos que provocaron importantes daños en edificios, centros comerciales e incluso en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, donde pasajeros y personal aeroportuario corrían despavoridos mientras sentían los fuertes movimientos telúricos.
Esta se ha convertido en una de las tragedias más dolorosas para un país que ha luchado durante años contra los regímenes de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, los cuales han provocado una masiva migración de venezolanos hacia Colombia, Chile y Ecuador, Estados Unidos, El Salvador, entre otros.
La economía es otro de los aspectos que sigue afectando a los venezolanos. Aunque la inflación se ubicó en 6,3 % durante mayo, la cifra más baja en 19 meses, el alto costo de vida continúa golpeando el bolsillo de sus habitantes. Sin embargo, esta catástrofe representa un nuevo retroceso, ya que pone de manifiesto la vulnerabilidad del país frente a los fenómenos naturales y las dificultades para hacer frente a desastres de gran magnitud.
La Guaira y su fragilidad por los desastres naturales
La Guaira es el estado costero que ha registrado el mayor número de víctimas, además de los daños más severos como consecuencia de los terremotos del miércoles, por lo que fue declarado por la presidenta como una “zona de desastre”.
Este lugar es conocido como la “puerta de Caracas” debido a que se encuentra a unos 30 kilómetros de la capital y constituye el principal acceso marítimo y aéreo hacia la ciudad. La Guaira está ubicada entre el mar Caribe y la Cordillera de la Costa, lo que la convierte no solo en una zona de gran valor económico, sino también en un territorio altamente vulnerable a deslizamientos de tierra e inundaciones.
Precisamente, las imágenes satelitales de alta resolución publicadas por la empresa tecnológica espacial Vantor reflejan los daños que sufrió el estado costero tras los terremotos de magnitud 7,1 y 7,5.
En ellas se observan casas desniveladas y edificios prácticamente en el suelo por la fuerza de los sismos. Las imágenes también muestran un panorama desolador, con apenas algunos vehículos estacionados y extensas playas completamente vacías.
La Tragedia de Vargas
El material audiovisual genera aún más nostalgia porque no es la primera tragedia que golpea a este lugar. Hace más de dos décadas ocurrió un desastre que marcó su historia: la Tragedia de Vargas, un fenómeno meteorológico registrado entre el 14 y el 16 de diciembre de 1999, cuando intensas lluvias desencadenaron inundaciones y aludes que devastaron gran parte del estado.
Poblaciones enteras desaparecieron tras quedar sepultadas por el lodo, los árboles, enormes rocas y los escombros que dejaron los deslizamientos. Algunas cifras no oficiales estiman que murieron entre 10.000 y 30.000 personas, lo que convirtió a la Tragedia de Vargas en uno de los peores desastres naturales de América Latina.
La Guaira nunca terminó de recuperarse por completo y 27 años después vuelve a enfrentar un fenómeno natural, esta vez provocado por el choque de las placas tectónicas.
Equipos internacionales de búsqueda y rescate de al menos 17 países se están movilizando para ayudar a Venezuela. Rescatistas de El Salvador y de México ya aterrizaron en Caracas. Medios venezolanos también informaron de la llegada de equipos e insumos procedentes de Chile y Suiza. Las tareas de rescate avanzan lentamente, y hay cuerpos aún visibles bajo los escombros.