Las estatuas vestidas de Italia en cita con Rohani
Es cuestionable que el gobierno italiano niegue siglos de historia del arte por complacer a un mandatario extranjero en su visita.
Llenos de cajas y no de estatuas, lucían los pasillos por los que pasó la comitiva con el mandatario iraní, Hasan Rohani, y su similar italiano y anfitrión, Mateo Renzi. Esta acción ha generado una fuerte controversia a en los medios de Italia y de Europa.
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Para no incomodar a su huésped, el presidente de Irán Hasan Rohani, de visita oficial en Roma, el gobierno italiano mandó enfundar las estatuas griegas y romanas de los Museos Capitolinos –entre ellas, una célebre copia de Praxíteles- en púdicos cubos de madera. Y, añadiendo a la estupidez un poco de ridículo, la jefa de protocolo hizo desplazar los atriles y los sillones donde iban a conversar el primer ministro Matteo Renzi y su invitado, a fin de que éste no tuviera que topar nunca su mirada con los abultados testículos del caballo que monta Marco Aurelio en la única estatua ecuestre de la sala Esedra de aquel palacio museístico. Ni qué decir que en las cenas y agasajos que ofrecieron sus anfitriones al presidente Rohani quedaron abolidos...