Militantes del Estado Islámico secuestraron al menos a 400 civiles cuando atacaron áreas controladas por el gobierno en la ciudad oriental siria de Deir al-Zor.
El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, que realiza seguimiento del conflicto, dijo ayer que las familias de efectivos del gobierno estaban entre las raptadas.
“Existe un temor genuino por sus vidas, se teme que el grupo los ejecute, tal como lo ha hecho en otras áreas”, dijo el jefe del Observatorio, Rami Abdulrahamn. Deir al-Zor es la principal ciudad de la provincia siria del mismo nombre. La provincia está conectada con la capital de facto del Estado Islámico, Raqqa, y con territorio controlado por el grupo radical en la vecina Irak.
La agencia estatal de Sana dijo previamente en el día que al menos 300 personas, incluyendo mujeres y niños, perdieron la vida durante los ataques en Deir al-Zor, aunque no mencionó que se produjeran secuestros.
Entretanto, el Observatorio informó que al menos 40 civiles, entre ellos ocho niños, murieron ayer en bombardeos contra zonas de la ciudad de Al Raqqa, el principal feudo en Siria del Estado Islámico.
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