Valeska Valle dijo que iba a comprar una gaseosa y escapó de su casa en Managua para unirse a las protestas contra el presidente Daniel Ortega. Hoy, seis meses después, sigue sin volver: permanece en la clandestinidad, sus hermanos están fuera del país y su madre recibe casi a diario visitas de la Policía que intentan localizarla.
Tiene 22 años y era estudiante de la Universidad Centroamericana (UCA). Su vida y la de muchos de su generación, ha cambiado en pocos meses por la crisis política en Nicaragua que inició el 18 de abril. Lo que empezó como un movimiento de rechazo a una reforma pensional, ha escalado al punto de que los gremios, los partidos políticos y hasta los antiguos aliados de Daniel Ortega se han unido para pedir elecciones anticipadas...