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Leche rendida con lactosuero: así se mueve el negocio al que Colombia busca ponerle freno

Tras la resolución que puso límites al uso de lactosuero en la leche se revivió el debate sobre esta práctica, que ha generado desequilibrios en el mercado y engaños a los consumidores.

  • Leche rendida con lactosuero: así se mueve el negocio al que Colombia busca ponerle freno
22 de enero de 2024
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Se ve, huele, sabe y se vende como leche, pero no lo es. El lactosuero es un líquido obtenido después de la elaboración del queso. Y aunque tiene muchos usos en la industria de alimentos, mezclarlo para hacer rendir la leche está prohibido en Colombia, pues sus valores nutricionales son inferiores, además de incurrir en competencia desleal y engaño al consumidor.

El problema del lactosuero no está en su consumo, sino en cómo se utiliza, pues si bien está permitido en otros procesos como la confitería, panadería, farmacéuticos, cárnicos y fórmulas infantiles, diluir esta sustancia en la leche implica que las personas no ingieran el 100% de los minerales y proteínas, con un agravante: en la mayoría de ocasiones se publicita como leche sin informar al consumidor sobre dicha mezcla.

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“Los consumidores, incluyendo niños, adolescentes y madres gestantes, sufren las consecuencias de comprar un producto con publicidad engañosa. Esto puede tener un impacto nutricional negativo, causando deficiencia proteica y de vitamina A, alergias alimentarias, así como alteraciones en el aporte y la calidad de las grasas”, indicaron desde Alianza CuídaLE, organización que busca velar por la calidad y transparencia en los procesos de producción de la cadena láctea.

La regulación

Luego de varias mesas de trabajo entre los ministerios de Agricultura y Salud con el sector privado, se expidió la Resolución 2270 de 2023, con la cual actualizó el Decreto 616 de 2006, que precisaba los lineamientos para el uso del lactosuero en la leche para consumo humano.

La diferencia ahora es que se estableció un máximo permitido de lactosuero de 30 miligramos por litro de leche. En caso de pasar esta norma, se entenderá que hubo adulteración.

Este valor, entonces, servirá como referencia para las labores de inspección, vigilancia y control del Invima.

“La leche es un alimento bastante completo, con una gran riqueza de proteínas y vitaminas. El lactosuero es uno de sus subproductos, con menos valor nutricional, por lo que al mezclarlo en la leche estamos diluyendo esos componentes. El hecho es que ahora se reguló esta práctica, ya que se va a poder contemplar cuánto se le está poniendo en realidad”, comentó Faiber Jaramillo, docente del pregrado de Nutrición y Dietética de la Universidad CES.

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Competencia desleal

En el mundo, el lactosuero genera negocios por más de US$4 billones, siendo Estados Unidos el mayor productor de lactosuero en polvo y China el mayor importador, según señaló Claudia Betancur, directora ejecutiva de Biointropic, en el pasado Congreso Nacional de Derivados Lácteos.

En Colombia, no solo se utiliza el lactosuero producido a nivel nacional, sino que también se importa, principalmente desde Estados Unidos y Argentina.

El meollo del asunto es que muchos de esos productos a base de lactosuero se comercializan como leche, incurriendo en actos de engaño al consumidor y competencia desleal frente a los demás agentes del mercado, pues este tipo de bebidas son hasta un 20% más baratos que la leche pasteurizada.

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Precisamente, una investigación de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) encontró que el gran problema es que esta clase de productos tienen empaques similares a la leche líquida y en polvo; utilizan referencias directas a la leche; emplean marcas denominativas que indican que el origen, ingrediente principal, es la leche; en los locales de venta y distribución se ubica el producto en las mismas estanterías que la leche; los tiquetes de compra que se generan en las pequeñas y grandes superficies los denominan “leche”; y en las góndolas de supermercados se publicita el lactosuero como leche en promoción.

Para la entidad, estas acciones no solo van en contra de los derechos del consumidor, sino contra los productores de leche, porque estarían induciendo al consumidor a tomar en cuenta el factor diferenciador del precio, sin atender otras características del producto que le permitirían considerar que la mezcla láctea no es realmente un sustituto de la leche.

La investigación también arrojó que cada día se dejan de vender un millón de litros de leche en Colombia como resultado de acciones fraudulentas

De hecho, estudios de Alianza CuídaLE determinaron que hay una diferencia considerable, que se acerca al 35%, en el margen de ganancia entre la leche pura y la leche adulterada con lactosuero.

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“Esto indica que los comercializadores o productores de leche adulterada están obteniendo un beneficio financiero significativamente mayor en comparación con aquellos que ofrecen leche pura. Este margen afecta a la industria láctea honesta. Es hora de controlar, vigilar y sancionar a esas empresas”, manifestó la organización.

Y agregó que, además, si los productores de leche adulterada con lactosuero solicitan, por ejemplo, la devolución del IVA, estarían cometiendo fraude contra el Estado, ya que las bebidas lácteas no están exentas de este impuesto: “Estas empresas estarían buscando beneficios fiscales que no les corresponden legítimamente”.

Frente a esta situación, Felipe Pinilla, presidente de la Asociación Nacional de Productores de Leche (Analac), sostuvo que el lactosuero es un subproducto válido e importante en la cadena láctea, pero al reemplazar los litros de leche por litros de lactosueros se terminan reduciendo las compras a los productores.

“Esto también ha generado incertidumbre y desconfianza en el consumidor, lo cual se devuelve y afecta a toda la cadena. Así que, esta reglamentación responde a un pedido que el sector ha hecho en años anteriores. Lo siguiente que también es muy importante es que se culmine esa actualización del Decreto 616 de 2006, anotó Pinilla.

El dirigente gremial enfatizó en que es necesario que todo lo anterior se coordine con la capacidad instalada que tiene el Invima y el ICA para que los procesos de inspección, vigilancia y control sean cada vez más robustos.

Desde la óptica de Ricardo Arenas, responsable de cadenas, asistencia técnica y extensión de Fedegan, el controlar el uso de lactosueros como adulteración de la leche también implica la necesidad de unos volúmenes adicionales de leche producida por los campesinos y pequeños ganaderos colombianos, así como un mejor precio de compra para estos por la ley de la oferta y la demanda.

¿Cómo detectar la leche adulterada?

A la hora de comprar leche, la recomendación es revisar detenidamente la etiqueta. Si esta dice “bebida láctea y/o alimento lácteo”, probablemente sea un derivado lácteo a base de lactosueros, más no leche, por lo que no tendrá todas sus propiedades nutricionales.

Desde Alianza CuídaLE han insistido en la necesidad de la inclusión de sellos que identifiquen los productos que contienen lactosuero.

Esto, para la organización, fomenta una competencia más justa y equitativa en la industria lechera. Y no solo beneficia al sector, también empodera a los consumidores al permitirles tomar decisiones conscientes, basadas en información clara y transparente”.

Se ve, huele, sabe y se vende como leche, pero no lo es. El lactosuero es un líquido obtenido después de la elaboración del queso. Y aunque tiene muchos usos en la industria de alimentos, mezclarlo para hacer rendir la leche está prohibido en Colombia, pues sus valores nutricionales son inferiores, además de incurrir en competencia desleal y engaño al consumidor.

El problema del lactosuero no está en su consumo, sino en cómo se utiliza, pues si bien está permitido en otros procesos como la confitería, panadería, farmacéuticos, cárnicos y fórmulas infantiles, diluir esta sustancia en la leche implica que las personas no ingieran el 100% de los minerales y proteínas, con un agravante: en la mayoría de ocasiones se publicita como leche sin informar al consumidor sobre dicha mezcla.

“Los consumidores, incluyendo niños, adolescentes y madres gestantes, sufren las consecuencias de comprar un producto con publicidad engañosa. Esto puede tener un impacto nutricional negativo, causando deficiencia proteica y de vitamina A, alergias alimentarias, así como alteraciones en el aporte y la calidad de las grasas”, indicaron desde Alianza CuídaLE, organización que busca velar por la calidad y transparencia en los procesos de producción de la cadena láctea.

La regulación

Luego de varias mesas de trabajo entre los ministerios de Agricultura y Salud con el sector privado, se expidió la Resolución 2270 de 2023, con la cual actualizó el Decreto 616 de 2006, que precisaba los lineamientos para el uso del lactosuero en la leche para consumo humano.

La diferencia ahora es que se estableció un máximo permitido de lactosuero de 30 miligramos por litro de leche. En caso de pasar esta norma, se entenderá que hubo adulteración.

Este valor, entonces, servirá como referencia para las labores de inspección, vigilancia y control del Invima.

“La leche es un alimento bastante completo, con una gran riqueza de proteínas y vitaminas. El lactosuero es uno de sus subproductos, con menos valor nutricional, por lo que al mezclarlo en la leche estamos diluyendo esos componentes. El hecho es que ahora se reguló esta práctica, ya que se va a poder contemplar cuánto se le está poniendo en realidad”, comentó Faiber Jaramillo, docente del pregrado de Nutrición y Dietética de la Universidad CES.

Competencia desleal

En el mundo, el lactosuero genera negocios por más de US$4 billones, siendo Estados Unidos el mayor productor de lactosuero en polvo y China el mayor importador, según señaló Claudia Betancur, directora ejecutiva de Biointropic, en el pasado Congreso Nacional de Derivados Lácteos.

En Colombia, no solo se utiliza el lactosuero producido a nivel nacional, sino que también se importa, principalmente desde Estados Unidos y Argentina.

El meollo del asunto es que muchos de esos productos a base de lactosuero se comercializan como leche, incurriendo en actos de engaño al consumidor y competencia desleal frente a los demás agentes del mercado, pues este tipo de bebidas son hasta un 20% más baratos que la leche pasteurizada.

Precisamente, una investigación de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) encontró que el gran problema es que esta clase de productos tienen empaques similares a la leche líquida y en polvo; utilizan referencias directas a la leche; emplean marcas denominativas que indican que el origen, ingrediente principal, es la leche; en los locales de venta y distribución se ubica el producto en las mismas estanterías que la leche; los tiquetes de compra que se generan en las pequeñas y grandes superficies los denominan “leche”; y en las góndolas de supermercados se publicita el lactosuero como leche en promoción.

Para la entidad, estas acciones no solo van en contra de los derechos del consumidor, sino contra los productores de leche, porque estarían induciendo al consumidor a tomar en cuenta el factor diferenciador del precio, sin atender otras características del producto que le permitirían considerar que la mezcla láctea no es realmente un sustituto de la leche.

La investigación también arrojó que cada día se dejan de vender un millón de litros de leche en Colombia como resultado de acciones fraudulentas

De hecho, estudios de Alianza CuídaLE determinaron que hay una diferencia considerable, que se acerca al 35%, en el margen de ganancia entre la leche pura y la leche adulterada con lactosuero.

“Esto indica que los comercializadores o productores de leche adulterada están obteniendo un beneficio financiero significativamente mayor en comparación con aquellos que ofrecen leche pura. Este margen afecta a la industria láctea honesta. Es hora de controlar, vigilar y sancionar a esas empresas”, manifestó la organización.

Y agregó que, además, si los productores de leche adulterada con lactosuero solicitan, por ejemplo, la devolución del IVA, estarían cometiendo fraude contra el Estado, ya que las bebidas lácteas no están exentas de este impuesto: “Estas empresas estarían buscando beneficios fiscales que no les corresponden legítimamente”.

Frente a esta situación, Felipe Pinilla, presidente de la Asociación Nacional de Productores de Leche (Analac), sostuvo que el lactosuero es un subproducto válido e importante en la cadena láctea, pero al reemplazar los litros de leche por litros de lactosueros se terminan reduciendo las compras a los productores.

“Esto también ha generado incertidumbre y desconfianza en el consumidor, lo cual se devuelve y afecta a toda la cadena. Así que, esta reglamentación responde a un pedido que el sector ha hecho en años anteriores. Lo siguiente que también es muy importante es que se culmine esa actualización del Decreto 616 de 2006, anotó Pinilla.

El dirigente gremial enfatizó en que es necesario que todo lo anterior se coordine con la capacidad instalada que tiene el Invima y el ICA para que los procesos de inspección, vigilancia y control sean cada vez más robustos.

Desde la óptica de Ricardo Arenas, responsable de cadenas, asistencia técnica y extensión de Fedegan, el controlar el uso de lactosueros como adulteración de la leche también implica la necesidad de unos volúmenes adicionales de leche producida por los campesinos y pequeños ganaderos colombianos, así como un mejor precio de compra para estos por la ley de la oferta y la demanda.

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