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De las remesas, a las grandes ligas financieras

En 1995, Giros y Divisas apostó por atender el mercado de los inmigrantes. Hoy es un banco con 1,2 millones de usuarios.

  • Juan Pablo Cruz, presidente de Banco Unión, afirmó que seguirán apostando por ser la opción de los inmigrantes colombianos. FOTO Juan Antonio Sánchez
    Juan Pablo Cruz, presidente de Banco Unión, afirmó que seguirán apostando por ser la opción de los inmigrantes colombianos. FOTO Juan Antonio Sánchez
Publicado el 29 de septiembre de 2022

Hace 27 años, tres emprendedores vallecaucanos notaron que el envío de remesas a Colombia tenía el potencial para convertirse en un negocio rentable. Entonces, decidieron vender un puesto bursátil que tenían y, con ese capital, constituyeron la casa de cambios Giros y Divisas, hoy convertida en Banco Unión.

Uno de los grandes logros en esos primeros años fue la alianza que sellaron en 1996 con Western Union, el gigante banco estadounidense que tiene más de un millón de puntos en más de 200 países para canalizar y reenviar el dinero de los inmigrantes hacia el país de destino. Todo iba viento en popa, pero se percataron de que su operación dependía mucho de este socio y decidieron darle un nuevo enfoque a su empresa.

Fue así como en el año 2000 se convirtieron en Giros y Finanzas, una compañía de financiamiento que ya tenía autorización para prestar los mismos servicios que un banco tradicional. Pero necesitaban un líder capaz de guiarlos en medio de un mercado con competidores muy grandes.

A través de una firma cazatalentos, encontraron a Juan Pablo Cruz, quien ya había laborado en otras entidades y capoteó la crisis desatada por el índice Upac, causante de una crisis inmobiliaria que derivó en la quiebra de muchos bancos (ver anécdota).

¡A vender!

Cruz llegó a la presidencia de Giros y Finanzas en 2004, cuando la entidad tenía entre 60 y 70 oficinas. Para ese momento había un flujo de clientes importante, pero únicamente llegaban con los códigos de Western Union a retirar remesas.

Los dueños de la compañía fueron directos con el recién llegado y le encomendaron la tarea de ofrecer cuentas de ahorro y crédito.

“La misión era impulsar los nuevos productos muy orientados hacia esos receptores de remesas y teníamos que identificar cuáles eran sus necesidades. Hicimos varias encuestas y encontramos que esas necesidades eran las de siempre: productos de ahorro y préstamos”, relató Cruz.

En ese momento, al nuevo presidente también se le ocurrió diseñar unos microseguros que no rebasaran un pago de $20.000 anuales, eran pólizas que ya ofrecían otras entidades pero de manera muy tímida. Sin embargo, él las utilizó como una especie de llave para abrir más mercado.

Otro valor agregado que les ayudó a crecer fue la utilización de formularios digitales y huellas biométricas para hacer efectivas las entregas de remesas. Hoy parece una tecnología común, pero en 2004 eran herramientas novedosas que además ahorraban millonarios costos en papel.

Una nueva conversión

El propósito de la entidad es posicionarse como la primera opción para los colombianos que residen en otros países.

No obstante, comenzaron a notar que al ofrecer cuentas de ahorro y créditos, los usuarios preguntaban: “en qué banco quedan”. Y era necesario explicarles que ellos operaban como una entidad vigilada que podía prestar esos servicios directamente.

Por ello, en 2022, tomaron la decisión de convertirse en Banco Unión y apostarle fuerte al nicho de los inmigrantes, entre otras cosas, con miras a aprovechar el gran apetito que han notado por préstamos para vivienda, especialmente entre los radicados en EE. UU., quienes buscan aprovechar el precio actual del dólar en Colombia.

De acuerdo con los datos compartidos por el presidente de esta entidad, son el segundo jugador que gestiona más remesas, cuentan con cerca de 1,2 millones de clientes y una cartera de $700.000 millones. “Arrancamos siendo un banco pequeño, pero con grandes ilusiones”, apuntó Juan Pablo Cruz

Contexto de la Noticia

¿qué sigue? crisis hipotecaria de los 90

Desde 1997 comenzó a sentirse la crisis desatada tras los cambios efectuados en la Unidad de Poder Adquisitivo (Upac), un indicador creado en 1972 para calcular el costo de créditos de vivienda. Hasta 1994, el Upac estaba anclado al Índice de Precios al Consumidor (IPC), pero luego fue indexado a la tasa de Depósito a Termino Fijo (DTF). A mediados de los 90 esta tasa alcanzó valores exorbitantes afectando gravemente a los deudores. Muchos no pudieron cumplir sus obligaciones, hubo impago, el precio de las viviendas cayó porque no había demanda y muchos bancos quebraron. Se declaró la emergencia económica.

Si quiere más información:

Juan Camilo Quiceno Ramírez

Soy afortunado por que me gano la vida haciendo lo que amo. Fanático de la salsa brava y los timbales. Amo a mi familia.


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